¿Cuántas mujeres desean “definir la relación” lo antes posible? ¿Cuántos hombres prefieren dejar las cosas fluir espontáneamente? Sería bueno que los caballeros entendieran que las damas necesitan seguridad emocional. Y que las preguntas “¿Quién soy yo para ti?” y “¿A dónde vamos?” suelen ser lógicas y válidas.

No se trata de “etiquetar” tu relación. Se trata de definirla para encumbrarla, para darle una dirección clara con objetivos alcanzables.

Si se dejan los cabos sueltos, si todo queda sobreentendido, si tienen que adivinar lo que el otro cree al respecto, se sientan las bases para que alguien termine con el corazón roto.

La primera pregunta difícil de plantear es “¿Quién soy yo para ti? ” porque obliga al otro a aterrizar el sentimiento y el compromiso. Si la respuesta es “No sé” o “Necesito más tiempo” te corresponde decidir hasta qué punto estás dispuesto(a) a ser paciente. Una cosa es hacer la pregunta a las 2 semanas de estar saliendo regularmente con alguien y recibir esa respuesta y otra muy distinta escuchar tan vaga contestación a los 6 meses de estar saliendo con esa persona exclusivamente.

Si esta pregunta recibe una respuesta honesta y clara, la pareja tendrá la oportunidad de etiquetar la relación de manera esperanzadora en el terreno del compromiso o de terminar la relación de una vez por todas.

Otra pregunta interesante, aunque suene demasiado simple es “¿En qué andamos?” o “¿Qué estamos haciendo juntos?” con posibles respuestas tales como: “Estamos saliendo para divertirnos”, o “Solamente tenemos sexo” o “Nos estamos conociendo con intenciones serias” o “Nos estamos enamorando”… Contestar con sinceridad le permitirá a la pareja avanzar en la misma página, si es que están de acuerdo en sus respuestas, sin decepciones ni desengaños. La otra opción es terminar, antes de seguir malgastando el tiempo.

Cuando la cuestión que se plantea es “¿A dónde vamos?”, las mujeres tienen que hacer un esfuerzo por no plantearla prematuramente bajo riesgo de espantar al pretendiente o novio. Hay algunas que se apresuran tanto que comienzan a hablar del tipo de boda con el que sueñan y el número de hijos que quisieran tener ¡en la primera cita! Resulta sencillo entender entonces por qué siguen solteras.

Para la mayor parte de mujeres, si están enamoradas, la respuesta anhelada sería “camino al altar“. Pero tal vez esto no sea lo que su hombre tiene en mente. Claro que hay mujeres, y muchos más hombres, que no consideran el matrimonio como opción ni en el presente ni en el futuro. Lo terrible sería que una dama madura que desea casarse y tener hijos pierda dos años o más de su vida con un “jugador” que no tiene la menor intención de hacerlo. De allí que, cuando sea propicio, habrá que lanzar la preguntita al aire.

Lo que nos enseña este cuestionario mínimo es que no debemos asumir o suponer nada en una relación. El dolor que te producirá escuchar a tu pareja confesar que no siente ni quiere lo mismo que tú, no se compara con la sensación de haber vivido engañado(a), sobre todo si esto se descubre después de mucho tiempo invertido en construir algo amorfo, que no se sabe qué es.

Hay que buscar el momento oportuno y formular por lo menos una de las preguntas de manera respetuosa y cálida. No me atrevo a recomendarte si esto debiera darse a los 3 meses, a los 6 o al año de salir con alguien. Dependerá de los avances que tú percibes que se dan en el campo del conocimiento mutuo, la intensidad de la relación y la frecuencia con que comparten tiempo juntos. Pero que definir la relación puede salvarte de mucho innecesario sufrimiento … de eso sí que estoy segura.

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.