Desde los inicios de la civilización humana, el hombre ha vivido en sociedad, lo que ha implicado que hemos tenido que ayudarnos los unos a los otros para evolucionar colectiva e individualmente. La solidaridad y la empatía son cualidades innatas en todas las personas; sin embargo, con el progreso también ha aumentado la competencia y el foco en lo individual. Siempre queremos ser los mejores en cualquier actividad que realicemos, y creemos que si ayudamos a alguna otra persona, nos va a superar o ganar.

Aun así, hemos visto a millones de personas volcarse a ayudar a aquellos que son afectados cuando hay una tragedia o un desastre natural. Es increíble observar que, a pesar de todos los eventos negativos que ocurren en el mundo, todavía hay un gran sentido de altruismo y compasión por el prójimo.

Aquí te muestro cinco beneficios de ayudar a los demás:

  • Las personas solidarias viven más tiempo: Estudios han confirmado que las personas que contribuyen o participan de forma regular en alguna obra de caridad o voluntariado, o que ayudan a otras personas con las tareas cotidianas, viven en promedio cinco años más que los que no lo hacen. No solo se trata de vivir más, sino de vivir con mayor calidad de vida.
  • Ayudar a los demás mejora tu salud: Cuando haces una obra de bondad por otra persona, tu cerebro libera ciertos neurotransmisores como la oxitocina, dopamina y serotonina, que no solo ayudan a contrarrestar el estrés, sino que te hacen sentir feliz, relajado y tranquilo. Estas hormonas de la felicidad te ayudan a mantener un estado de salud óptimo, o a mantener bajo control cualquier dolencia crónica que puedas tener.
  • Ayudar te hace sentir útil: Sentirse necesitado y valorado es importante en la vida de todas las personas. Hacer un trabajo por otros aumenta tu autoestima y confianza en ti misma porque estás en capacidad de hacer algo por una persona.
  • Colaborar con los demás ayuda a disminuir los síntomas de depresión: Si estás deprimida o angustiada, puedes concentrarte en realizar trabajo voluntario, porque no solo te hace olvidar tus propios problemas, sino que te ayuda a disminuir los síntomas físicos y psicológicos clásicos de la depresión, como la apatía, la fatiga, el aumento o disminución del apetito, el insomnio. Ayudar a los demás puede ser mejor antidepresivo que cualquier medicamento y sin efectos secundarios.
  • Las personas que dan más, reciben más: Por simple ley del “karma”, lo que envías al universo, él te lo retribuye con creces. No se trata de que tengas que invertir grandes sumas de dinero en fundaciones de caridad. De hecho, pequeñas contribuciones cuentan igualmente, ya que es nuestro pequeño grano de arena. Si cada uno lo pone, se pueden lograr grandes cosas.
  • Nunca subestimes la influencia que puedes llegar a tener en la vida de otra persona. Un pequeño gesto, una pequeña obra puede llegar a cambiar su vida entera, porque les puedes dar algo más importante que la ayuda en sí misma: la esperanza. Así que cuando te encuentres en una situación en la que tienes la posibilidad de ayudar al prójimo, aunque no lo conozcas, aunque no lo vuelvas a ver nunca, aunque no vayas a recibir ni siquiera las gracias, no lo dudes, hazlo. No solo lo ayudarás a él, sino que te estarás ayudando principalmente a ti misma.

* Cortesía de Laura Posada. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.