Si eres una mujer que quiere independencia financiera o emocional, entonces podrías contemplar la idea de convertirte en emprendedora, fundar tu propio negocio, dirigirlo bajo tus propias reglas y hacerlo florecer con tus capacidades. Puede que, en un primer momento, te parezca una tarea titánica, o que dudes de tus habilidades porque nunca lo has intentando y no sabes ni siquiera cómo empezar, pero no es un imposible.

Millones de mujeres en el mundo han fundado sus propias empresas y son exitosas, ¿por qué no puedes ser tú una de ellas?

Este puede ser un momento definitivo en tu vida. Por supuesto que es difícil dar el salto de un empleo estable, en el que recibes un sueldo al final de cada mes, a algo un poco más incierto. Pero los beneficios son numerosos. En primer lugar, te estás haciendo cargo de ti misma, puedes tomar tus propias decisiones, y no hay límites en cuanto al crecimiento de tu negocio. Si haces las cosas bien, puede ser la mejor decisión de tu vida profesional. Para ello te ofrezco estos cinco consejos:

No te enfoques en las industrias convencionales: Hay industrias y servicios profesionales que ya están saturados y es poco probable que vayas a tener éxito en ellos. Recuerda que para tener un negocio exitoso lo importante es que vendas algo que la gente necesite, y para ello debes ser muy creativa. Observa a tu alrededor y nota qué hay, qué necesidades tienen los que te rodean. Analízate internamente y detecta tus habilidades especiales. Sobre todo, debes escoger algo que te guste o mejor aún, que te apasione. Actualmente hay muchas posibilidades de negocios en internet, busca, investiga, pregunta. No te cierres de entrada a ninguna posibilidad.

No pienses por anticipado en los millones que ganarás: Si te basas únicamente en el dinero que recibirás, no tendrás la capacidad de ver el negocio a futuro. La mayoría de las empresas tardan en crecer, y en los primeros años es probable que no recibas todo lo que esperas. Enfócate en la empresa, en cómo hacerla crecer, en qué ventajas competitivas puedes ofrecer y en cómo encontrar nuevos clientes y fidelizarlos. Eso te reportará muchas más ganancias a largo plazo.

No dejes de aprender: El proceso de aprendizaje no termina nunca. Debes estar siempre al tanto de las nuevas tendencias y tecnologías y cómo puedes aplicarlas a tu empresa. Mantén la mente siempre abierta a nuevas oportunidades de aprendizaje.

Debes estar dispuesta a hacer sacrificios: Nada bueno viene sin esfuerzo. Tener tu propia empresa muchas veces implica trabajar más que si tuvieras un empleo regular. Debes estar muy consciente de este hecho, pero entender a la vez que la recompensa es grande, ya que estás trabajando para ti misma y para tu familia.

Trabaja desde lo pequeño a lo grande: Es importante ser realistas y empezar de abajo hacia arriba, de lo pequeño a lo grande. Puede que en el momento no tengas un gran capital para invertir. No importa. Puedes empezar un negocio desde tu computador personal o desde la cocina de tu casa. Lo importante es tener una idea original y un buen plan.

* Cortesía de Laura Posadas La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.