El sol lo derretía todo esa mañana de verano. Me faltaban dos kilómetros para completar mi caminata diaria y estaba completamente sudada. De pronto, al pasar junto a un taxi parado frente a una casa preciosa, el chofer que esperaba paciente a sus pasajeros, sacó el brazo por la ventana y me ofreció una botellita de agua helada. Se me iluminó la cara de felicidad. «¡Gracias!», le dije emocionada por el gesto, abriendo la botella y bebiéndomela de una vez.

El resto de la mañana, cada vez que me acordaba del gesto de este desconocido, no podía contener la sonrisa. ¡Qué lindo detalle! Tan oportuno, tan inesperado…

En inglés, este tipo de acciones se llaman «random acts of kindness» y en español se suelen traducir como «actos de bondad al azar».

Si esa fue mi reacción frente a un simple gesto espontáneo, imagínate el impacto que pueden tener estas acciones si las realizas de forma regular. Por experiencia te digo que la repercusión es incalculable. La satisfacción de aportar pequeñas alegrías a personas, tanto conocidas como desconocidas, no solo es enorme, sino que además es contagiosa. Sí. Tu acto suele inspirar actos de bondad en los demás, desencadenando una ola de generosidad a tu alrededor. Tal vez no sea una generosidad recíproca, pero te aseguro que sentirás el efecto igual.

Lo bueno es que no hay por qué limitarse a realizar estas acciones solo en la vida personal. ¿Qué actos de bondad al azar podrías realizar en el área laboral?

Te doy algunas ideas:

  • Escribir una recomendación espectacular en Linkedin, sin que te la pidan.
  • Si eres consultor/a incluir en tus facturas cierto número de horas de consultoría gratis. O un descuento especial al final de la boleta sin ningún motivo.
  • Si vendes productos, obsequiar algo a alguien que no te compró nada.
  • Cuando sabes que a un cliente o colega le gusta una cierta comida, golosina, bebida, puedes comprarla y dejársela en su escritorio o enviarle un paquete de regalo. Incluso puedes enviar el paquete en forma anónima.
  • Nominar a un colega, cliente o contacto para algún premio.
  • Proponer a una persona como orador especial para una conferencia.
  • Invitar a algún colega que está pasando por un momento difícil a ver un show contigo o comprarle entradas para que vaya al cine con su familia.
  • Enviar un correo al supervisor alabando algo que hizo un colega.
  • Agradecerle por su trabajo a la persona de menor nivel jerárquico de tu compañía.

Como ves, la lista de posibilidades es casi infinita. Solo está limitada por tu imaginación. Te propongo entonces que comiences hoy mismo a probar este enfoque y que compartas aquí tus resultados. Te prometo que el mayor beneficiado serás tú.

GQI-MarielaDabbah

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.