Hablemos de uno de los sentimientos más poderosos que existe en lo seres humanos que es el amor… En este caso quiero compartir contigo un punto de vista diferente con respecto al amor como comúnmente conocemos y que a partir del día de hoy, después de leer la columna, quizás tengas un concepto diferente, y podamos realmente entender este sentimiento que yace en todos nosotros.

¿Qué es el amor incondicional? El amor incondicional es donde las dos personas ponen las necesidades de la otra persona primero y la pasión fluye. Cuando la pareja descubre las necesidades del otro, ella o él sirve a la otra persona de una forma espontánea y en la mejor manera sin estar esperando que le pague de vuelta. Las parejas hacen todo lo posible para entenderse entre ellos mismos y de servirse mutuamente. Estas parejas han entendido la forma de causar placer, apoyo y entendimiento instantáneamente. El amor entonces es incondicional… sin condiciones y nada es necesario para expresar su amor… solo lo expresan.

Cuando la relación está basada en la confianza, puedes expresarte de las formas más maravillosas del mundo… y si estos fundamentos son sólidos pueden apoyarse mutuamente para salir adelante en momentos de dificultad. Buscando información sobre el tema que comparto contigo encontré un artículo que me llamó mucho la atención. Se trata de Erich Fromm, psicólogo especialista en pareja.

Para Erich Fromm, el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud. Y definitivamente se decide amar, se elige con quién hacerlo, y tu actitud (tu estado anímico) influye notablemente, ya que forma un ingrediente importantísimo en la relación, que por cierto debe empezar contigo mismo, ya que tú te llevas a todas las relaciones que tienes.

Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento, pero que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial. Así pues, recomienda proceder ante el amor de la misma forma que lo haríamos para aprender cualquier otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o la medicina. Y distingue, como en todo proceso de aprendizaje, dos partes, una teórica y otra práctica.

El amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o por las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.).

El amar como “arte” significa que está en mí y en mi pareja el uso de la creatividad, el uso de la práctica y del ensayo y error, saber que se perfecciona o mejora a través de la práctica constante y a la misma vez del cambio e innovación, que depende de mi decisión de amar y dejar que me amen, y que mi actitud hacia mi relación es tan importante como mi actitud hacia la vida. Y para finalizar, es una elección. Yo elijo quién es la persona que va a acompañarme como pareja.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.