En estos días es muy frecuente escuchar de diferentes personas, frases como “quiero que se termine el año”, “ este ha sido un año intenso”, “ ha sido un año de “ mierda””, “ este ha sido un buen año”, “ no me di cuenta cómo pasó”, etc. Todos empezamos a tomar conciencia de que se nos acabo este nuevo año de vida y estamos además con una sensación de agotamiento que esperamos renovar lo antes posible.

A lo largo de mi vida he ido aprendiendo que no hay años malos, y tampoco buenos. He ido aprendiendo que hay años donde hay más que agradecer y otros donde hubo más que aprender.

En general uno espera tener años donde siempre pasen cosas buenas y todo lo que hagamos se resuelva rápido. Sin embargo eso no ocurre nunca. Los años, independiente de lo que diga el tarot y otras formas de conocimiento, traen de todo.

Seguramente este año, tuvimos pérdidas, dificultades económicas, dificultades familiares, alomejor de pareja, con los hijos, en el trabajo, etc y también muchas, muchísimas alegrías que nos hicieron sentir que la vida tiene sentido y que al final las cosas más importantes son aquellas que no tienen valor económico y paradójicamente son aquellas a las que mas tiempo les dedicamos.

Una señora en un taller el otro día me decía que había aprendido a agradecer todo lo que el año le trajo, que aprendió a no quejarse y encontrar que todo tiene un significado y que el trabajo en el año es sólo descubrir cuál es.

Me pareció tan sabia, que me empecé a preguntarme por lo que me ha tocado vivir a mi durante el 2015. En realidad fue un año intenso, de mucho movimiento interior, con muchos dolores y también con muchas alegrías. Tendría que decir que fue un año redondo, aprendí mucho, viví intensamente y batalle con mis inconsecuencias y peleas internas con cierto éxito.

Los desafíos para el próximo año son enormes, seguir aprendiendo de todo lo que la vida nos coloca y tener la capacidad de agradecer lo bueno, ser capaces de mirarlo todos los días y también entender que lo malo que llegue, sirva para aprender lo que cada uno de nosotros tenga que aprender.

Claves para eso, parecen ser alejarse de todo lo que nos quite o nos chupe nuestra energía positiva, tener sentido del humor, ser agradecidos y tomar la actitud, difícil de obtener, de encontrar la señal o el mensaje que cada cosa que nos pase tenga un aprendizaje o un regalo escondido.

Al final parece que no hay años malos, sólo años con muchos o pocos aprendizajes. Parece curioso que han sido muy malos para nosotros en la perspectiva del tiempo, son los años que siempre recordamos y que muchas veces mas agradecemos.

Al terminar este año, quiero agradecer ese cariño incondicional que les hace leer mis columnas con tanto cariño. Darles las gracias por seguir y a veces acompañar mis investigaciones y también mi vida personal.

Desde mi pequeñez he intentado colocar temas que desde la simpleza nos hagan ver aquello que justamente por lo simple no vemos.

Para el 2016 sólo les deseo sabiduría, esa que nos permita reconocer y ver lo bueno y aprender a descubrir los mensajes de lo malo que nos toque vivir. Con eso todo lo que vaya a llegar a nuestras vidas nos permitirá crecer un poquito más y ser mejores personas.

* Cortesía de Pilar Sordo La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.