Tu imagen externa será siempre la mejor tarjeta de presentación que tienes frente al mundo, tanto a nivel profesional como personal. Hay un refrán que siempre me gusta compartir: ‘dime cómo vistes y te diré qué eres’. Pero además de ser un poderoso lenguaje de comunicación que dice mucho de tu propia personalidad y estilo de vida, la imagen se puede convertir en una herramienta muy poderosa para ayudarte a sentirte más segura de ti misma y tener una autoestima alta.

El primer paso para proyectar una buena imagen es aceptar objetivamente cómo es tu tipo de cuerpo en estos momentos, con lo bueno y lo malo, y después, aprender cómo resaltar los mejores atributos disimulando las partes que menos te gustan a través de los diseños, colores, y materiales de la ropa. No existe en el mundo un cuerpo mejor que otro. Todos son igualmente de bellos y perfectos, agraciados con el milagro de la vida. Por lo tanto, ya ha llegado el momento de empezar a respetar, amar y agradecer el cuerpo que tienes, pues sin él no eres nada. Aprende a quererte y toda tu vida se transformará al instante para mejor.

Si deseas lucir más alta, delgada y moderna en poquito tiempo, aquí te van tres consejos básicos a la hora de vestir y lucir bonita:

  1. Las mujeres tienen que recrear la silueta de un reloj de arena con las prendas. Esto quiere decir, que si el tamaño de tus caderas es mayor que la de tus hombros, tienes que disimular la parte inferior y atraer la atención hacia la parte superior definiendo siempre en lo posible tu cintura. Te invito a que visites la sección de ‘Descubre Tu Estilo’ en www.martinllorens.com, para conocer cuál es tu tipo de cuerpo y cómo elegir los mejores colores y diseños para crear balance y proporción con tu imagen.
  2. La ropa clásica y de tu talla correcta tiende a lograr que luzcas más delgada y estilizada al instante. Nada de ropa ancha o muy estrecha pretendiendo disimular. Cuanto mejor sea el entallado, mejor te verás. No te cases con una talla para toda la vida, y empieza eligiendo la ropa interior correcta de acuerdo a tu tipo de cuerpo.
  3. Menos es más a la hora de vestir y ser una persona elegante. Elimina de tu vestuario toda la ropa que no te haga sentir bien y bonita, y busca prendas y accesorios de calidad que embellezcan tu cuerpo. Recuerda que tu imagen también incluye maquillaje y peinado, todo en conjunto comunica un mensaje.

Pero tu imagen no sólo depende de tu aspecto externo, sino especialmente de la imagen mental que tengas de ti misma y de tu poder de conexión con tu ser interno, para sumergirte en la divina belleza de tu esencia. Para empezar a transformar tu imagen desde adentro hacia fuera, aquí tienes tres consejitos para embellecerte:

  1. Cuanto más saludable te sientas, mejor te verás y sentirás. El ejercicio físico regular y una comida saludable todos los días son requisitos imprescindibles para mejorar tu salud y tu bienestar. Además, los alimentos tienen una relación directa con la calidad de tus pensamientos, y el deporte es el baño diario que tu mente necesita para eliminar todas las impurezas y virus que no te dejan pensar con claridad. Salud es sinónimo de belleza y el verdadero secreto de la fuente de la juventud, pero para alcanzar tus objetivos vas a necesitar de mucha fuerza de voluntad, compromiso personal y dedicación de tu parte.
  2. Acepta que tú ya eres por naturaleza un ser perfecto con el potencial de lograr todo lo que deseas. Crea un plan para cambiar los aspectos que menos te gustan de ti, infórmate y contesta todas tus dudas, elimina de tu mente todas las excusas que tengas, y finalmente pasa a la acción con una actitud positiva. Atrévete a tomar riesgos planificados, actúa con amor, y ten fe en tu potencial. En mi libro ‘Vive la Vida de Tus Sueños’ encontrarás la fórmula para transformar tus excusas en oportunidades y convertir tus metas en realidades.
  3. Para presentar tu mejor imagen al mundo, tienes que ser una persona feliz. Conéctate con la naturaleza, práctica tus hobbies favoritos, comparte con los demás tus mejores cualidades, ama todo lo que hagas, agradece tus bendiciones, y dedica una parte de tu tiempo a tu descanso personal y tu conexión con tu niño interno. Todo esto hará que tu sonrisa y el brillo de tus ojos reflejen una verdadera belleza interna. Con tu permiso, quiérete un poquito más. (www.contupermiso.com)

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.