“…Argentina tiene locas golondrinas en el corazón, en donde la esperanza, siempre inventa algún color, y la gente no se cansa de soñar y dar amor”. Estos versos de Eladia Blázquez, pianista, cantante y compositora, que leí por primera vez hace muchos años, me cautivaron por su belleza y espiritualidad.

Desde el primer momento los disfrute y paladee su sabor a tango y milonga. No podía ser de otra manera, la autora es una excelente músico, calificada por muchos como la poetisa del tango. Ella murió hace unos años. Esos versos provocaron en mí los primeros deseos de visitar esa gran nación del cono sur americano.

Ya he visitado Argentina en reiteradas ocasiones y por motivos diversos, haciendo realidad la sentencia de un gran amigo: “Cuando vengas la primera vez, ya no podrás resistirte: volverás”. ¡Así me dijo y así ha sido! Lo que sucede es que Argentina y su gente motivan, crean hábito y se hace muy difícil desprenderla de tu vida cuando ya la conoces.

Buenos Aires, acogedora y cosmopolita; la cordillera de los Andes y su cota más elevada, el Aconcagua; las impresionantes cataratas de Iguazú, sus glaciares en el sur, la Tierra del Fuego, Rosario, Córdoba, Mendoza con sus viñedos; sus extensas llanuras, su fútbol de goles eternos, las comidas, su vasta cultura y sobre todo su gente, entre otros muchos ingredientes, ponen a nuestra disposición un plato exquisito, sazonado con excelente poesía, la mejor música tradicional y, si se te antoja, hasta con el buen rock argentino. Por supuesto, para el postre, su famoso dulce de leche, según ellos un invento nacional.

La pasión de los argentinos por su tierra, por lo suyo, nunca deja de asombrar. Tienen la virtud de poder transmitirla, es como una inmensa emanación de energía, de la cual al visitante le es muy difícil escapar. Argentina te envuelve con su aliento.

Los versos iniciales de Eladia Blázquez dicen: “Cómo vivir sin verte si sé que pertenezco a esa región en donde la emoción le gana siempre a la razón”. Yo, defensor de la necesidad de equiparar pasión y razón, no me atrevo a discrepar del criterio —bellamente expuesto— de esta gran mujer. La respeto mucho. Argentina es pasión, según ella, pero, desde mi humilde punto de vista, también es bondad, amistad y amor.

* Este artículo aparece en la edición número 12 de la revista CALA 3.0, dedicada a Argentina. Puedes descargar aquí, gratuitamente, la revista completa.