Se trata de una representación hallada en un yacimiento prehistórico en el suroeste de Francia. Fue realizado hace 38.000 años. En él se puede ver grabado un uro, un animal similar al toro, que ya está extinguido.

Este tipo de hallazgos ayudan a los investigadores a entender el pasado de nuestra especie, nuestras relaciones sociales y cómo se comunicaban. El grabado está realizado con la técnica de los puntos, algo que ahora disfrutamos en cuadros como los de Van Gogh.

El responsable de la excavación, Randall White, profesor del Centro para el Estudio de los Orígenes de la Humanidad en la Universidad de Nueva York, asegura que “tanto el estilo como el contenido muestran aspectos comunes en tres regiones diferentes, dos en Francia y una Alemania, lo que implica algún tipo de sistema de comunicaciones y de intercambio de ideas”.

Los expertos continúan investigando el pasado del ser humano, para explicar cómo la evolución física y mental nos ha llevado desde descubrir el fuego hasta las nuevas tecnologías. Está en nuestra mano seguir desarrollando nuestras habilidades para que esta evolución nos lleve más allá de lo soñado.