Todos tenemos un amigo(a) o familiar negativo, y aunque lo apreciamos y deseamos apoyarlo, muchas veces sentimos que su actitud nos deprime o su presencia se torna pesada y abrumadora.

En cada conversación se empeña en afincarse en el lado negativo de las cosas, nunca ve nada bueno y a veces es hasta cínico cuando se refiere a las intenciones de los demás. Generalmente, estas personas son las “víctimas del mundo” y tienden a exagerar sus problemas.

Quieres ayudarlas, pero no puedes permitir que te afecten y he aquí cómo:

  • Sé empático, pero no permitas que te contagien la negatividad: escúchalos, hazle saber que entiendes lo que sienten y que estás allí para apoyarlos. Sin embargo, coloca un límite. Diles que seguir una y otra vez enfocados en el mismo asunto no les ayuda para nada a resolverlo.
  • Hazles notar el lado positivo de las cosas: cualquier evento o situación, por más catastrófica que sea, tiene un lado positivo. Cuando empiecen a quejarse, deténlos y hazles notar los beneficios que pueden obtener de determinada situación.
  • Cambia la conversación hacia temas más ligeros: Generalmente, hay ciertos temas que disparan la negatividad en la gente. Si empiezan a quejarse de su trabajo, por ejemplo, cambia el tema hacia otros que aligeren el ambiente, como una nueva película, amigos en común, pasatiempos.
  • Sal en grupo: Cuando vayas a salir con ese amigo, invita a otros a que se unan. De ese modo, ante cualquier conversación pesada puedes intentar charlar con los demás y que la energía negativa se diluya.

Si ninguna de las opciones anteriores funciona y tu amigo(a) sigue con su negatividad:

  • Aléjalo de tu vida: Es una decisión difícil de tomar, porque realmente apreciamos a esa persona. Pero, lamentablemente, algunas veces es necesario distanciarse. Tal vez eso le haga reaccionar sobre su actitud. Hay millones de personas positivas en el mundo y nos hace bien rodearnos de ellas.

* Cortesía de Laura Posadas La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.