Si alguna vez viste el show de Oprah, sabrás que solía regalar a la audiencia que asistía a su programa en vivo sus objetos favoritos. Desde sets de belleza hasta iPads. A partir de ahí, se generó una competencia para ver qué programa hacía los regalos más impresionantes. Pero la realidad es que no hacen falta gestos grandiosos para afectar la vida del prójimo de una manera sustancial.

Pequeños actos de generosidad pueden tener un impacto incalculable e incluso generar un efecto bola de nieve que amplifique su alcance. Piensa en cómo te afecta que alguien te ayude a levantarte cuando te has caído en la calle. O cuando un día de lluvia una persona desconocida te ofrece albergue bajo su paraguas mientras ambos esperan que cambie el semáforo. En general, este tipo de conducta te predispone a ejercitarla con otros, de allí que su efecto sea multiplicador.

Nuestro bienestar depende en mayor o menor medida de estas simples interacciones. Y cuando se trata de la gente que nos rodea tanto en nuestra vida privada como laboral, estos actos nos ayudan a sentirnos vistos, apreciados, valorados y nos dan ánimos para continuar. Te propongo practicar esta actitud como una filosofía de vida. Verás cómo cambia la tuya y la de quienes te rodean.

Cinco simples gestos que no cuestan nada y valen oro:

  • Reconoce públicamente a alguna persona en tu lugar de trabajo

A menudo perdemos la oportunidad de reconocer a alguien que hace un excelente trabajo, ya sea como contribuidor individual, como gerente o ejecutivo. Y sobre todo, pecamos por no darle el suficiente reconocimiento a las mujeres. Entonces, revierte esta situación siempre que puedas. Sé específico/a. Por ejemplo: “Quiero reconocer a Agostina Verni, a Betina Bensignor y a Gladys Benaim por el gran valor que aportan como coaches en las sesiones de coaching online del programa de liderazgo Step Up Plus del Red Shoe Movement”.

Puedes brindar tu reconocimiento durante una reunión de equipo o en una conferencia. Lo importante es hacerlo frente a los colegas y supervisores de la persona honrada para aumentar el impacto del reconocimiento. Puedes entregarle un premio o un certificado pero lo más importante son las palabras que elijas para homenajearla.

  • Agradece mentoría e inspiración

Piensa en aquel individuo que en algún momento te motivó, te inspiró, o te empujó a seguir tus sueños, o a hacer algo a lo que no te atrevías. Esas personas de las que siempre hablas cuando cuentas cómo llegaste a donde estás o a ser quién eres y a los que nunca les agradeciste o no les agradeciste lo suficiente. O que incluso no se enteraron del impacto que tuvieron en tu vida. Puede ser una persona con la que aún sigas en contacto o un profesor al que hace años no ves. Incluso, puede ser algún escritor cuyas palabras te permitieron ver la luz al final de algún túnel. Llámalos envíales un email y diles específicamente la manera en que te han ayudado. Otra vez, sé específico/a. Por ejemplo: “Querida Blanca Rosa Vílchez, has sido desde el comienzo de mi carrera la vara con la que mido cada una de mis acciones, el estándar al que aspiro. Tu apoyo y amistad por tantos años me han sostenido en momentos difíciles y ayudado a celebrar las ocasiones felices. ¡Gracias!”.

  • Usa tus redes sociales para construir la reputación de otros

Con frecuencia compartimos banalidades por redes sociales. ¿Qué pasaría si usaras algunos de tus posts para halagar la labor y características positivas de tus amigos y conocidos? Cuando hablas bien de un tercero, ayudas a construir su reputación y por lo tanto a abrirle puertas. Por ejemplo: “Nos encantan las ideas innovadoras y la capacidad de anticipar tendencias de Gustavo Carvajal, @IdeaCatalyst1. Es una de nuestras armas secretas! #IDEAcatalyst”.

  • Envía de sorpresa una postal

Hace años que cuando viajo mando postales a mis amigos y conocidos. A juzgar por los mensajes que me envían quienes las reciben, siempre les alegra el día. No hace falta que esperes a viajar para hacerlo. Compra una linda postal en tu librería local, escribe algo que les muestre que estás pensando en ellos y envíala por correo. Te aseguro que la sorpresa no sólo será por el sentimiento que compartas sino porque ¡ya nadie recibe correspondencia que no sea electrónica!

  • Ofrece ayuda concreta

Cuando sabes que alguien en tu red de conexiones está pasando por un mal momento, ofrece tu ayuda de manera concreta. Es mucho más efectivo preguntar: “¿Dime específicamente cómo te puedo ayudar? ¿Te llevo una sopa, te busco la medicación en la farmacia?”. Que simplemente decir: “Avísame si necesitas ayuda.” Porque la gente no quiere abusar y le cuesta medir cuánto estás dispuesto a hacer.

Vivimos en una época con una carga importante de estrés ambiental. Está en las manos de cada uno de nosotros aliviarnos mutuamente con estos gestos que nos humanizan. Que enriquecen nuestra vida mientras hacemos más placentera la vida de los demás.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.