Este es un tema álgido, difícil de abordar, especialmente si los esposos no se tienen el suficiente grado de confianza como para expresar sus emociones y miedos con franqueza.

Los hombres no desean herir la susceptibilidad de la esposa y la mujer teme que su marido la mire con malos ojos si pone el asunto sobre el tapete, sobre todo si él es machista. Algunos hombres creen que la mujer que aborda el tema sexual es casquivana o “ligera de cascos”, de escasa moral. Y no debiera ser así. Los esposos se unen en matrimonio, ante Dios, para convertirse en UNA SOLA CARNE y como tal debieran vivir en constante intimidad emocional.

La frustración sexual seguirá creciendo y perjudicará otras áreas de tu vida conyugal si no expresas lo que te aflige. Es hora de hablar con honestidad. Para ello, resulta importante elegir bien el cuándo y el dónde. Escoge un momento en que ambos estén calmados, sin otra cosa que hacer ni mayores preocupaciones en la cabeza, en un lugar privado donde se pueda conversar sin distracciones. Pero más importante aún es el tono en el que se dirá lo que se tiene que decir. Emplea un tono respetuoso, lento, suave, sin ataques, sin comentarios negativos, sin sarcasmos ni acusaciones.

Pongamos un ejemplo de lo que ella le podría decir a su esposo: “Mi amor, quisiera compartir contigo algo que vengo sintiendo últimamente…. siento que ya no me “desempeño” tan bien en la cama, como lo hacía al inicio de nuestro matrimonio y temo que tú no estés satisfecho…Como me frustra no poder complacerte…esto mismo disminuye mi apetito sexual y por eso tengo menos ganas de hacerte el amor… aunque tú bien sabes que te sigo amando, inclusive más que antes…”

Por su parte, el marido le podría decir a su  mujer algo como esto: “Me siento frustrado por el hecho de creer que no tenemos una cantidad de sexo “normal”, aunque disfruto el que tenemos. Lo que me cuentan mis amigos y lo que se dice en los medios me tiene un tanto fastidiado porque me parece que hacemos el amor muy poco, por lo menos eso es lo que yo percibo, y quisiera que –juntos- buscáramos una solución para esto…”

Este comentario del esposo podría dar pie a discutir los mitos que la sociedad fomenta sobre la frecuencia ideal y las expectativas altas que son tan difíciles de cumplir (y por qué). Cualquiera que sea la causa que produce la frustración sexual, recomiendo buscar ayuda profesional si las conversaciones al respecto no la disminuyen.

En ocasiones, la frustración o dificultad sexual surge por causas ocultas. La depresión, la ansiedad y el estrés pueden causar disfunciones sexuales, así como los traumas de abuso sexual o una infancia represiva. Siempre les será útil hablar con un consejero o un terapeuta de parejas acerca de otras áreas de su vida. Les sorprenderá saber cuántas cosas pueden afectar su vida sexual y cuán importante es solucionarlas para mejorar la intimidad en la cama.

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala