Por DIANA JARAMILLO

Cuando decides caminar en el sendero del crecimiento y la evolución personal, descubres que la acción que tomas es el resultado de tus creencias y estados mentales.

Dedicar tiempo a la contemplación y a la reflexión, te abre a posibilidades elevadas, permitiendo que tu sabiduría fluya y que tu propio maestro interior te muestre la alternativa a tomar que te brindará la tranquilidad.

La acción “correcta” la determina tu propia guía interior. Sin embargo, desde un reconocimiento espiritual comprendes que toda acción tomada contiene un propósito de aprendizaje fundamental y constituye la pieza perfecta en el engranaje de la totalidad. Desde esta perspectiva, las acciones dejan de ser vistas como “buenas o malas” para verse, en cambio, como alternativas que te llevan a tu mayor evolución y paz o en el sentido contrario.

Si te guías por las acciones de los demás buscarás soluciones superficiales y te desorientaras fácilmente, pues muchas veces la acción más conveniente para ti puede ser justamente la opuesta para otra persona. Al entrar en comunicación interior puedes vislumbrar potenciales que se ajustan a tu situación y momento y recibir instrucción sobre cómo avanzar de un modo sabio y feliz.

Antes de tomar acción, proyéctate al fututo con tu decisión y permite que los sentimientos sobre estas ideas afloren. Si identificas que estos pensamientos te dan paz y certeza al contemplarlos (aunque sean ideas desconocidas o incluso parezcan sacarte de tu zona de confort), esto es señal de que tu guía interna te está mostrando el camino a seguir.

El sentimiento de paz es el indicador de que tu maestro interior te está hablando. Antes de tomar acción, escúchate y siéntete. Si tu mente está en temor y tus emociones son de ansiedad o culpa, detente y reflexiona. Estos sentimientos son demostraciones de que la mente conflictiva y controladora te está dirigiendo. Si avanzas de este modo, seguramente tomarás decisiones en contra de tu paz y evolución.

Tomar momentos de reflexión continuamente te ayuda a salir del tren de vida basado en decisiones impulsivas. Al dejar de reaccionar frente a los acontecimientos y pasar a reflexionar sobre ellos, logras observar tus discursos de “es que me toca…”, “es que tengo que…”, y detrás de ellos reconocer tus verdaderos anhelos y deseos.

Tú eres un gran ser poderoso, no eres un robot. Siempre puedes detenerte, cambiar de parecer y elegir de nuevo. Haz lo que deseas porque así lo eliges, no porque te toca, pues en ello reside tu libre albedrío.

La verdad se encuentra en ti y la acción correcta será el resultado de una honesta contemplación de ti mismo. Permite a tu poder interior extenderse donde quiera que vas, y deja que tu guía interior de paz y amor sea quien te dirige. ¡Actúa de corazón! Solo tú puedes tomar la acción que te lleva a la paz.

* Este artículo se publica por cortesía de Diana Jaramillo. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.