Las manifestaciones afectuosas de quien se comunica, producirán una impresión imborrable en el ánimo de su público y le ayudarán a conseguir el objetivo del mensaje con mayor facilidad y éxito. Incluso cuando el auditorio son los hijos, la familia o los amigos.

El secreto del afecto resume en sí mismo todos los demás secretos de una comunicación de alto impacto. Las señales de afecto que transmitimos a las personas generan en ellas un efecto 80% superior al que podemos lograr con mensajes muy buenos en la técnica, pero distantes, fríos, poco amigables y alejados de los sentidos.

El afecto produce impresionantes resultados en la persuasión y la asertividad, mayores que todo lo que podríamos lograr solo a punta de habilidades comunicacionales, por más desarrolladas que estas sean.

Usted puede ser buen orador y escritor, pero si no conoce la Ley del Efecto-Afecto, nunca llegará a trascender en las fibras más profundas de sus oyentes. No pasará de darles una buena enseñanza o información, no logrará tocar su corazón, justo el lugar desde donde los podrá conquistar.

Mucho más que eso, el secreto del Efecto-Afecto lo conducirá a transformar su manera de relacionarse, de dirigirse a los otros y de conseguir resultados en cualquier campo. Sea como maestro, vendedor, abogado, médico, publicista, músico, presentador de televisión, cantante, ingeniero… cualquiera que sea su oficio.

Cualquier disciplina es mucho más efectiva cuando se realiza a partir del afecto. El viejo esquema de la comunicación a partir de lo rígido, distante y petulante, está mandado a recoger. Porque solo genera resistencia y rechazo.

Una persona sin afecto, muestra frialdad, rigidez y autoritarismo, lo cual conduce por el camino del control intolerante. El paradigma le dice que debe ser duro, «directo», muy tajante, y «sin pelos en la lengua», para que le crean. Ser tosco y ofensivo no es ser sincero. Es ser grosero.

La asertividad es el justo balance entre ser pasivo y agresivo. Es balance en la comunicación. Puede ser que un agresivo hasta logre resultados, pero no pasará de ser más que un comunicador efectivo. Crecer como un comunicador de alto impacto requiere escalar en las empinadas rocas escarpadas de la sensibilidad. Necesita conectarse con las personas, desde el único tomacorriente que funciona: el afecto.

Inclinarse hacia alguien con afecto, pasión, amor y cariño, producirá un efecto que le dejará una impresión en su ánimo, y ayudará a conseguir el fin deseado.

* Cortesía de Sonia González. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.