La música tiene un importante efecto en nuestro cuerpo, puede afectar a nuestra circulación sanguínea o, incluso, a nuestra mente a partir de la musicoterapia.

No es raro descubrir que una canción ‘en bucle’ puede ayudar a que un niño deje de llorar. Dos psicólogos de la Universidad de Londres, junto al cantante ganador de un Grammy, Imogen Heap, han creado una canción dirigida especialmente a los bebés de entre 6 y 24 meses.

Bajo el título The Happy Song, los acordes están científicamente compuestos para provocar reacciones positivas. La han probado con 56 niños y parece que ha gustado.

Un compás de 4 por 4 para ayudar a que sea bailable, con una voz femenina activa acompañada de onomatopeyas como besos o pompas creando una melodía repetitiva y básica. Sus compositores aseguran que pueden hacer sonreír a adultos y pequeños.

¿Recuerdas cuál era tu canción de la infancia? ¿Qué emociones te provoca? A veces es bueno volver a ser niños.