Gobernar tu mente es realmente lo único que requieres hacer para vivir una vida de plenitud. Al tomar 100% responsabilidad de tu vida, retornas inmediatamente a la fuente de tu poder.

El reto es siempre contigo mismo. No hay nadie afuera a quien tengas que demostrar algo, hacer feliz o complacer sin tu consentimiento. Estas obligaciones son imposiciones en tu mente basadas en el pensamiento de tu entorno, quien te ha determinado lo que supuestamente «debes hacer o está bien hacer». Sin embargo, seguir estas ideas es siempre tu elección.

Tomar total responsabilidad de tu vida te permite ver que detrás de todas las obligadas expectativas, tu verdadero ser espera a que finalmente ¡te conquistes a ti mismo! Dale la vuelta a tu vida, gira la rueda y date cuenta de que, al final, la partida es siempre contigo.

Si estás en unión contigo, reflejarás esto donde quiera que vayas, pero si estás alejado de tu ser, de tu guía interna, tu vida será la proyección de tu estado de conflicto interno. Y aunque mucho te esfuerces, nunca podrás complacerte a ti mismo y, por consecuencia, a nadie más.

Si sigues pensando que el juego de la vida es tratar de cambiar a otros y recibir alegría fuera de ti, seguirás acumulando frustraciones, pues pondrás tu felicidad a depender de otros.

Es tu decisión complacerte a ti mismo. No complaciendo tu ego, sino alimentando los deseos verdaderos de tu corazón, yendo a tu esencia y co-creando junto con ella una maravillosa realidad. Cuando sueltas tu felicidad en manos de tu entorno, te tambaleas internamente, pues esa felicidad es tan inestable que se desborona en el momento en que el círculo en el que te mueves no te brinda reconocimiento, aprobación o agradecimiento.

Para gobernar tu mente requieres de conectarte con tu Maestro interior, quien te fortalece para trascender la necesidad de ser reconocido y de ser especial para otros. Tu Guía interna te regala la sabiduría suficiente para liberarte del apego a la opinión de los demás y a cambio ponerte frente a frente a tratar contigo mismo y evolucionar.

La recompensa de encontrarte contigo mismo vale más que todos los tesoros que jamás hayas valorado; la alegría de recordar quién realmente eres te eleva por encima de todo lo que antes conociste.

Experimentar tu verdadero ser te permite reconocer que eres divinamente poderoso, que sin ti el universo está incompleto y que todo lo que alguna vez pensaste que estaba fuera de ti, siempre ha estado adentro. Solo tú puedes gobernar tu mente. Elígelo, pues el momento puede ser ahora.

* Este artículo se publica por cortesía de Diana Jaramillo. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.