El hostigamiento se puede dar a nivel físico, verbal o psicológico. Puede implicar desde golpes, empujones, insultos, burlas y extorsiones para conseguir dinero y pertenencias. Y esto es lo que muchos niños en su centro escolar están viviendo, lo cual, a la larga, los puede llevar a muchas situaciones críticas.

Por lo tanto, los padres deben observar muy bien los cambios de actitudes de los niños, porque muchas veces es debido al acoso escolar que están viviendo. Éste es expresado de diversas formas, por ejemplo cuando el niño presenta una baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas. Por otra parte, también lo podemos observar cuando existe la pérdida del interés por las actividades escolares y la aparición de trastornos fóbicos.

Lamentablemente son muchas las influencias externas que dan como resultado ciertos cambios emocionales. Estos hacen que el niño se sienta contrariado con ciertas manifestaciones de conducta por parte de sus amigos del colegio, quienes también como agresores están presentando la proyección de lo que han guardado en su interior desde la influencia de su núcleo familiar u otros ambientes que los rodean.

Los niños víctimas del acoso se proyectan tristes y presentan miedo a asistir al colegio y, por lo tanto, baja su rendimiento escolar. Físicamente van a tener problemas para conciliar el sueño, dolores de estómago, el pecho, dolores de cabeza, náuseas y vómitos, debido a la angustia que están viviendo.

Algunos consejos, por si acaso tu niño está siendo víctima del acoso escolar:

  • Trata de mantener la calma. No empieces a hacer reproches, ni te alteres tratando de buscar culpables. No te culpes a ti ni a tu niño. Con calma podrás resolver mejor esta situación.
  • Haz que tu niño se sienta en confianza para hablar de lo que está pasando, anímalo con amor para que desahogue su angustia y se sienta protegido. Así podrás valorar la gravedad del asunto.
  • Intenta ponerte en el lugar de tu hijo. Trata de ser empático e imagina que eres un niño, por ejemplo de 8 años, que tus amiguitos hablan cosas muy ofensivas de ti y que no te invitan a jugar con ellos a la hora del recreo. Recuerda que no se vale decir que son cosas de niños, porque eso es lo importante que está haciendo sufrir y llorar a tu hijo.
  • Haz ver a tu hijo que no es culpable de lo que está pasando y que tiene todo tu apoyo para resolver esa situación, y toma acción.
  • Refuerza su autoestima y sus relaciones sociales, que están siendo dañadas. No intentes solucionar esta situación por ti mismo yendo a hablar con los padres del niño agresor. Ponte en contacto con la dirección del centro escolar, expresa tu preocupación y ofrece tu colaboración para soluciones positivas.

Si crees que esta situación ha provocado consecuencias en la salud emocional, acude con un profesional para el apoyo de tu hijo.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.