Aún recuerdo de chica, las ansias con las que esperábamos en mi casa la temporada de alguna fruta o vegetal de temporada, ya fuera por que lo teníamos sembrado en casa o por ir al mercado y ser de los primeros en saborearlo.

La globalización, la tecnología y el deseo por hacer más dinero nos ha llevado por más de una década a forzar la naturaleza para crear lo que no se produce con naturalidad en ciertas épocas del año. Y aunque tengo que admitir que es una bendición poder contar con algunos de esos ingredientes que vienen de países con temporadas opuestas a las nuestras, no hay nada como vivir según la madre naturaleza y disfrutarla al máximo.

Los ingredientes de temporada no solo estarán más económicos por su abundante disponibilidad, sino que estarán en su mejor expresión de color, tamaño y sobre todas las cosas sabor.

Por ejemplo, ahora en el verano tenemos la bendición de encontrar en su mejor expresión: aguacates, mangos, lychees, maíz, calabaza de verano, pepino, manzanas, muchísimas clases de berries, cherries, higo, espárragos, melones, tomates, brócoli, guisantes verdes, berenjena, espinaca, albahaca, zucchini, apricots, pluots, ciruelas y hasta los tomatillos verdes, típicos de México que se dan muy bien aquí en Estados Unidos también.

Cuando vayas al mercado o al farmers market, no olvides esta lista o la que he publicado en mi libro La Cocina No Muerde. Apoya el consumo de las frutas y vegetales frescas que nos regala cada época. Cuando compras de temporada, tu cocina será más fresca, sabrosa, estarás apoyando la economía local y ahorrando unos cuantos dólares de tu bolsillo.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.