Un pequeño incidente es capaz de provocar la explosión de un colérico volcán que puede acabar en instantes con la paz y la sonrisa de cualquiera. Una y otra vez, a diario, luchamos contra decenas de cosas que amenazan despertar nuestra ira y hacernos estallar, provocándonos sin control.

De acuerdo a Walter Risso, autor y sicólogo, la ira es instinto primario del humano. Es un aviso que algo tiene que cambiar. Una señal que tu dignidad está siendo atacada y no lo vas a soportar. Entonces, al identificar esta ira, está en tus manos decidir si le permites que te paralice y se apodere de ti.

Adoptar una actitud de calma y tranquilidad ante los detonantes de tu enojo puede parecer una misión imposible, pero no lo es. Solo necesitas armarte de paciencia y entrenar tu mente y tus pensamientos para controlar la ira, antes que ella te controle a ti. Aquí, algunos consejos que te pueden ayudar a lograrlo:

  1. Cambia la perspectiva. A menudo, la furia surge de expectativas fracasadas. Cuando cambias la idea de lo que esperas, naturalmente sentirás menos molestia o rencor. Esto hará que veas la situación desde otro punto de vista y que te sientas mejor al respecto.
  2. Busca siempre lo positivo. Intercambia las palabras negativas que se agolpan en tu cabeza por palabras positivas. Encuentra el lado bueno a la situación. Busca bendiciones en vez de quejas. Aprende a sacar el mejor partido a cada experiencia, hará que tu enojo se reduzca de forma milagrosa.
  3. Cuida al máximo tus palabras. Habla más despacio y piensa cuidadosamente lo que quieres decir. Sin gritar o elevar la voz, expresa con claridad lo que quieres y cómo puedes conseguirlo. Escucha atentamente a la otra persona; no olvides que todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión. Mantén la calma y sé paciente, aún cuando te sientas atacado por la otra persona.
  4. Haz una pausa. Todos necesitamos cambiar de escenario. Es saludable tomarte el tiempo para pensar y evaluar nuevamente la agravante situación. Si puedes, apártate un momento o desconéctate mentalmente, dando espacio para ver la situación desde otra perspectiva. Eso te permitirá luego expresar tus sentimientos de enojo con firmeza, pero sin agresividad.
  5. Elige reír. La manera más fácil de resolver sentimientos de ira es con una buena carcajada. Decide reír en lugar de enfurecerte. Esto ayuda a calmarte y ver la situación con menos seriedad. Olvídate del sarcasmo y la agresividad, eso no te ayudará a apagar las llamas.
  6. Cuando enfrentes una situación que despierte tu ira: respira. Es el mejor antídoto para disolver el enojo y recobrar la serenidad.

* Cortesía de Jackie Smith La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.