¿Qué parte tuya crees que es la más atractiva? Dependiendo de en cual de todas nuestras infinitas cualidades nos apoyemos a la hora de seducir, obtendremos determinado resultado, de eso dependerá lo obtenido.

Si seducimos solo desde lo que consideramos bello físicamente en nosotros, estamos esperando una reacción por parte de ese/a otro/a. Esperar es un acto que depende de la reacción de otra persona y, por lo tanto, no tenemos ningún control sobre la situación; es más, puede ponernos en un estado de absoluta vulnerabilidad y, si acaso esa persona no reacciona, hasta puede contribuir a que disminuya nuestra autoestima.

ATRAER, implica poner otros ingredientes en juego. Piensen cuántas veces se han encontrado diciendo o pensando: “no sé qué tiene esa persona pero me atrae”. Lo que tiene es MAGNETISMO. Cuando atraemos, lo ideal es estar certeramente conscientes de nuestro poder personal, que no depende del otro. No se trata de ser o no atractivos; se trata de decidir en qué momento o con quién quiero serlo.

Obviamente, si hay mucha belleza física la atracción que pueden sentir otras personas es casi inevitable; solo que me refiero a esos momentos en que queremos con total consciencia seducir. Esto es completamente independiente del otro y totalmente dependiente de nuestro magnetismo personal, es una decisión que tomamos de hacer uso de ese poder que todos llevamos dentro y que es pura energía.

Usar nuestro magnetismo personal es sacar lo mejor de nosotros y mostrarlo sin ni siquiera hablar, totalmente direccionado hacia donde nuestro deseo lo encamine. A veces, basta solo una mirada.

La convicción de lo que somos capaces de lograr como creadores de nuestra realidad es la mejor aliada en el uso de nuestro magnetismo, que cuanto más crecemos interiormente, más se desarrolla, pues hacemos conciencia de nuestro poder personal.

El magnetismo personal no es una condición innata solo apta para algunas personas. Todos podemos desarrollar o activar esa energía que nos permite ser magnéticos. Es que todo el mundo esconde dentro de sí mismo un gran atractivo natural, solo hay que tener el valor de potenciar nuestro carisma desde la aceptación, y el conocimiento de nuestras fortalezas y debilidades.

Observa cómo vives actualmente y observa cómo te gustaría vivir. Camina hacia allá… Una persona magnética tiene control sobre sus emociones, es segura de sí misma, es educada y tiene un gran sentido de la ubicación. La verdadera atracción poco tiene que ver con una apariencia física. Lo que más influye puede ser un tono de voz adecuado, un intelecto despierto y un buen carácter.

Ve hacia dentro, búscate, encuéntrate, bríndate lo que necesitas, música, meditación, buena lectura, nutre tu cuerpo, tu mente y tu alma y cuando logres atraerte a ti mismo/a, cuando llegues a tu mejor versión, de seguro será magnética y nada ni nadie se podrá resistir.

Y luego, cuando te encuentres con otra persona magnética no pienses que “está tratando de cazarte”. Si está jugando el juego de la seducción, es porque le atraes. Piensa que si se comporta de ese modo es porque tu magnetismo es irresistible a sus ojos. Como decía Muhammad Ali: Los campeones no se hacen en gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy dentro de ellos. Es un deseo, un sueño, una visión.

Y esto es aplicable a la vida, a todas las personas y a todos los objetivos.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.