¿Conoces alguna pareja que viva en una eterna luna de miel? ¿O más bien has escuchado innumerables historias de aquellos a las que tal idílica etapa les duró muy poco?

Todos hemos experimentado alguna vez las sensaciones del amor romántico que nos conduce a caminar sobre nubes y acelerar los latidos del corazón. Pero ésta es sólo la primera etapa del enamoramiento conocida como deslumbramiento o fascinación y, lamentablemente, no dura para siempre. Como bien sostiene Eric Fromm en su obra El Arte de Amar, dura mientras la otra persona es ese ser humano enigmático e indescifrable –por desconocido- que nos despierta una curiosidad y entusiasmos excitantes. Es la etapa de la ebullición hormonal, donde la adrenalina, dopamina y oxitocina hacen de las suyas.

Pero tarde o temprano, entre los 6 meses y los dos años, cuando los niveles hormonales se regularizan y los defectos del ser amado saltan a la vista, los conflictos y crisis aparecen y la gente tiende a creer que se les acabó el amor cuando lo que en realidad se acabó es la luna de miel.

Es tiempo de reconocer que el amor es mucho más que el deslumbramiento y que sí puede durar, si ambos cónyuges trabajan en las siguientes áreas en forma conjunta:

  1. Hagan de la amistad y el compañerismo una prioridad

Cuando uno tiene un amigo de verdad, lo acepta tal y como es. La amistad se construye a través del tiempo. El amor de pareja también. ¿Cómo? ¨Poniendo énfasis en lo que realmente importa: conocerse a profundidad, practicar la generosidad, y hacer cosas juntos, compartiendo tiempo de calidad.

  1. No pongan la intimidad sexual por encima de otros tipos de intimidad

En la luna de miel, la pareja no para de hacerse el amor. Terminada ésta, hay un declive de la actividad sexual. Esto es normal. No estoy sugiriendo que se descuide la intimidad sexual. Sólo que no se preocupen demasiado si la pasión sufre altibajos.

La pareja debe reconocer entonces que hay otros tipos de intimidad que son tan o más importantes que la sexual, invirtiendo en desarrollar la conexión emocional y espiritual. Estas se pueden manifestar en conversaciones profundas, en ser honestos, fieles y sinceros, en recibir consejo de otras parejas con matrimonios exitosos, y en reforzar los valores religiosos y principios espirituales que posibilitan la durabilidad de la relación amorosa.

  1. Aprendan a negociar

Durante la luna de miel, la mayor parte de parejas sólo mira las similitudes en el otro, pasando por alto las diferencias. Pero una vez que los niveles de dopamina y oxitocina caen, los defectos se observan con crudeza y las fricciones se tornan mucho más comunes. En este escenario es de suma importancia aprender a discutir, a negociar y a resolver conflictos, a llegar a acuerdos y respetar que el otro pueda opinar distinto, sin poner en peligro la relación.

De esta manera, priorizando la amistad, conectando sexual, emocional y espiritualmente con el otro, aprendiendo a negociar y aceptando las diferencias, sentaremos bases sólidas para construir una relación saludable y feliz. ­­

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.