Si has alcanzado los cuatro tipos de intimidad que garantizan una relación armoniosa, feliz y duradera, eres una persona realmente bendecida. Si tú y tu pareja comparten tres tipos de intimidad, están bastante bien, pero si solamente tienen uno o dos, es hora de hacer algo para desarrollar una relación valiosamente “íntima”.

1) Intimidad física:

¿Acaso tener sexo significa gozar de intimidad? No necesariamente. Tanto así que hay gente que puede irse a la cama con extraños. En una sociedad tan erotizada, como en la que vivimos, hay un vacío existencial creado por la ausencia de verdadera intimidad, incluso entre casados.

No hay intimidad, por ejemplo, cuando la mujer se siente usada como objeto sexual, aunque tenga anillo en el dedo. No hay intimidad cuando debido a la inclusión de alcohol, drogas y modas sexuales aberrantes en la relación, el individuo se destruye y arrastra consigo a su pareja en el camino de la destrucción.

La intimidad física alcanza su nivel más óptimo cuando la pareja hace “el amor” con generosidad, en una entrega mutua gozosa y sublime.

La intimidad sexual se alimenta de los otros tres tipos de intimidad:

2) Intimidad intelectual:

¿Qué tanto admiras a tu pareja y se lo haces saber? La admiración es una de las manifestaciones de la intimidad intelectual.

Este tipo de intimidad conlleva las ideas y opiniones que compartimos y escuchamos del otro con respeto, y que nos permiten enriquecernos mutuamente. Se establece mediante la conversación, el intercambio verbal de vivencias, el diálogo sobre hechos culturales y políticos, entre otros.

Y se basa en la aceptación mutua, para lo cual es importante mantener la mente abierta, mirando más allá de las ideas mismas y reconociendo que el otro tiene derecho a tener y manifestar una opinión diferente a la nuestra.

3) Intimidad emocional:

Es una de las más difíciles de alcanzar porque tiene como requisito la humildad. Se manifiesta cada vez que somos y nos sentimos vulnerables, cada vez que abrimos los ojos, los oídos y el corazón al otro. Nos sentimos libres de expresar nuestras emociones y sentimientos, sin miedo a ser juzgados o rechazados.

El autoconocimiento es de suma importancia para lograr la conexión emocional, pues mientras más y mejor sepamos cómo nos sentimos y por qué, más sencillo será explicarlo a nuestra pareja y revelarle las situaciones internas que nos producen ansiedad.

También requiere de sensibilidad, empatía y hasta compasión por parte de la persona que escucha.

4) Intimidad espiritual:

Comienza y termina con el amor incondicional, con la decisión de ayudar al amado a convertirse en una mejor versión de sí mismo, poniendo la felicidad y el bienestar integral del otro por encima de los propios intereses y necesidades.

La conexión espiritual se basa en principios, valores y virtudes compartidas que elevan a la pareja hacia el alfa y omega, y la convierten en uno ante Dios.

@ladoctoraamor

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.