Los cuentos de hadas y la industria cinematográfica de Hollywood nos han conducido a creer que la relación amorosa debe ser mágica, romántica y especial permanentemente. Nada que ver con la vida prosaica de los comunes mortales.

Y algunos mitos le han hecho mucho daño al amor de pareja porque han elevado las expectativas de manera tal que nadie puede alcanzar semejantes niveles de éxtasis constante. ¿Qué opinas de los siguientes cuatro mitos? Espero que la “realidad” que te presento a continuación te sirva para meditar sobre hasta qué punto alguno o todos estos mitos te están impidiendo vivir una relación feliz con tu ser amado.

Mito #1 La relación amorosa debería crecer y mantenerse sin esfuerzo de las partes

Realidad: Si deseamos que una relación dure y dure bien, tenemos que trabajar en ella. De nada sirve imaginar que porque hay amor todo va a marchar sobre ruedas siempre. Hasta las relaciones buenas, sin mayores problemas, requieren de esfuerzo y sacrificio. Tu pareja no va a amarte mágicamente hasta que la muerte los separe. Ambos tienen que trabajar en conservar la llama de la pasión viva, hacer cosas nuevas juntos, hacer cosas el uno por el otro, tener gestos románticos, hablarle a la persona amada en su lenguaje y mantener las líneas de comunicación abiertas.

Mito #2 Es recomendable evitar la aparición de conflictos y si aparecen algunos, huir de ellos

Este mito está basado en la peregrina idea de que los conflictos traen consigo pleitos y que los pleitos nunca son buenos sino un indicio de que la relación está en las últimas.

Realidad: Los pleitos y discusiones pueden resultar positivos en la medida en que aclaren los motivos de disgusto y se procure resolverlos. Es importante saber qué fastidia, incomoda, molesta o hiriente a nuestro ser amado y por qué. En cambio, evitar discutir puede arruinar tu relación. Las tensiones y frustraciones se acumulan hasta que el día menos pensado uno de ellos explota y decide abandonar la relación. Para que la discusión sea edificante, el objetivo es mantener un tono y volumen de voz normales, sin exaltarse, sin perder los estribos. Se trata de discutir con altura. sin insultos, sin malas palabras, sin acusaciones o ataques… discutir como gente madura y civilizada. Y aprender lecciones de cada conflicto.

Mito #3: Cuando hay amor, la pasión sexual no disminuirá jamás

Realidad: La primera fase de la relación se caracteriza por una alta dosis de fascinación y deslumbramiento pero no dura para siempre. Con el tiempo, la pasión disminuye naturalmente. Esto no significa que la relación ande mal. La rutina, los hijos, las responsabilidades financieras y obligaciones domésticas, son algunas de las razones por las que no es posible pasar la misma cantidad de tiempo haciendo el amor. La intensidad también va variando. Con el tiempo, la ternura, la intimidad plena y la mayor conexión espiritual aportan al encuentro sexual una belleza y sentido muy superiores al placer resultante del sexo salvaje. La pasión sexual más satisfactoria es fruto no solamente de un espíritu juguetón y entusiasta de exploración y aventura, sino también de la intimidad emocional que la pareja desarrolla con el transcurso de los años.

Mito #4: Si tu pareja ya no te hace feliz es porque se acabó el amor y es mejor buscarlo en otro(a)

Este mito proviene de una sociedad individualista, epicúrea y de gratificación instantánea, altamente egoísta. En mi opinión personal, el egoísmo es el antónimo del amor (no el odio). Y tanto el yoísmo como el egocentrismo actúan como grandes obstáculos en la felicidad de pareja.

“Primero YO, segundo YO y tercero YO y lo que queda, si me da la gana, para la persona a la que digo amar”. Triste pero cierto. Hay gente que sólo ama a alguien mientras esa persona la hace feliz. Y la felicidad está sobrevalorada en el mundo en que vivimos actualmente. Hay gente que pone su felicidad por encima de todos y todo, inclusive a costa de ver sufrir a otros.

Realidad:: Ya habrás escuchado decir que no debes asignar la responsabilidad de tu propia felicidad a ninguna persona, ni siquiera a tu cónyuge. Es responsabilidad tuya exclusivamente. A lo sumo, el aporte de tu ser amado será contribuir a hacerte más feliz.

Este cuarto mito se basa en la concepción egoísta del amor. El verdadero amor opera al revés. El amante encuentra felicidad en darse, en entregarse, en hacer al otro feliz/ El verdadero amor nos hace capaces de sobrellevar, soportar y aguantar muchas cosas, de sufrir por el otro y con el otro, de perdonar, de olvidar, de volver a empezar, de sacar fuerza de flaqueza, de sonreír tras las lágrimas. El verdadero amor nunca muere.

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.