Lo mío siempre fueron las letras. El mejor regalo que podían hacerme a los 8 años era un libro. Escribí mi primer novela a los 10. Desde entonces la escritura siempre me ayudó a mantener la cordura en épocas de grandes cambios. Por eso, cuando vi el resultado de mi segunda clase de dibujo en el Museo Metropolitano de New York, casi me desmayo de emoción. Es que la ilustración en lápiz, una copia de una escultura del museo, era sorprendentemente buena. No parecía hecha por mi. Mucho menos luego de tan sólo dos clases.

Pero eso es lo que ocurre cuando dejas de lado tus inhibiciones, te olvidas de que no puedes y te lanzas a un nuevo desafío sin nada que perder.

Empecé a tomar clases porque había leído que para Leonardo Da Vinci, uno de los genios indiscutibles de la historia, el arte más importante era el dibujo. Tal como la mayoría de los adultos, yo consideraba que era pésima dibujando y el sólo pensar en tomar un curso de dibujo me provocaba incomodidad.

Sin embargo estaba buscando nuevos desafíos y la única manera de experimentarlos era empujar los límites de mi comodidad y hacer algo diferente. Así que me anoté y empecé a asistir a estas clases dentro del museo. Antes de lo que esperaba me di cuenta que así como ésta, tengo muchas otras habilidades ocultas que podrían darme enorme placer y satisfacción.

La brillantez de Leonardo Da Vinci no residía solamente en su inteligencia y en una visión con la que se anticipó en varios siglos a algunos de los adelantos técnicos más revolucionarios de la humanidad. Sino también en la manera en que experimentaba el mundo. De manera intensa, con una curiosidad sin límites y unas inagotables ansias de saber. Desde hace un tiempo he empezado a practicar algunos de sus métodos y los resultados son notables. Te invito a explorar dos de ellos para que también tú le des rienda suelta a tu genialidad:

 Practica la curiosidad

  • Escribe las 10 preguntas que te gustaría responder antes de morir y enfócate en cada una de ellas hasta que encuentres una respuesta satisfactoria.
  • Elige un concepto y obsérvalo durante 24 horas. Por ejemplo: “mi relación con terceros”, “esfuerzo excesivo”, “momentos de estrés”. Toma nota de cada ocurrencia. Revísalas todas al final del día. ¿Qué puedes ajustar para mejorar la calidad de tu vida y tus relaciones?
  • Practica por una semana hacer tres preguntas por día sobre temas de los que no sepas nada. Puedes hacérselas a conocidos o buscar respuestas online.
  • Asiste regularmente a charlas sobre temas que desconozcas pero que sientas que de alguna manera están conectados con tus pasiones.
  • Lánzate de una vez a practicar ese hobby que vienes postergando.

Desarrolla y agudiza tus cinco sentidos

  • Dedica un rato de tu día para escuchar composiciones de música clásica de los grandes maestros.
  • Toma durante dos semanas fotos de texturas (desde telas, flores, inscripciones en paredes, pinturas, rejas, etc.). Imprímelas y crea un collage. ¿Cuánto más notas tu entorno luego de hacer este ejercicio?
  • Inicia o retoma el estudio de un idioma o un instrumento musical.
  • Lleva siempre contigo un cuaderno para anotar ideas, preguntas, coincidencias y descubrimientos que surjan durante el día. Revísalos cada tanto para encontrar conexiones que sólo se hacen evidentes luego de un tiempo.
  • Prueba nuevas especias para cocinar. Siéntate frente a cada plato de comida unos momentos y aprecia el aroma y los colores. Saborea cada bocado despacio. ¿Qué recuerdos te traen el sabor y el olor? ¿Qué visiones te despiertan?
  • Decora tu hogar con flores frescas y fuentes de frutas cítricas. ¿Cambia tu humor con la presencia de diversos aromas?
  • Baila, canta, ríe a diario.
  • Practica meditación o yoga para mantener tu cuerpo en buen estado. Somos un organismo único. Cuerpo y mente son inseparables.

Hay tal potencial inexplorado dentro de cada uno de nosotros… ¡Imagínate cuánto más rica podría ser nuestra experiencia de vida si activáramos un mayor porcentaje de nuestra genialidad! Así como de pronto yo descubrí que puedo dibujar, ¿qué podrías descubrir tú si te lanzaras a una nueva aventura sin temor a los resultados?

GQI-MarielaDabbah

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.