Si los adultos tenemos miedo cuando nos dan una mala noticia de manera sorpresiva, que a veces no lo queremos aceptar. Imagínate cómo podría sentirse un niño.

  • Lo que no se debe hacer:
No debemos mentir ni reprimir las emociones. Uno de los errores más frecuentes es pensar que los niños no se darán cuenta, pero los niños son tan sensibles que perciben todo lo que les rodea. No es necesario contarle todo con lujo de detalles porque sería algo muy traumático para el niño. En caso del divorcio de los padres no se debe hablar mal de la mamá y del papá.
  • Lo que si se debe hacer: Lo primero que deben hacer los padres es: auto-conocerse, saber cuáles son sus miedos, preocupaciones y ansiedades. Respirar profundamente y tratar de calmarse para saber cómo llegar al niño con un lenguaje claro, sencillo y de acuerdo a su edad. Es importante hacerlo sentir que está rodeado de amor, protección y seguridad. También considerar cuáles son las emociones del niño, su curiosidad, inquietudes, miedos y creencias. Hay que enseñarle al niño el proceso de la vida, de como una planta del jardín nace, florece y muere.
  • Dificultades que el niño puede presentar ante una mala noticia:

  Los niños pueden tener problemas para conciliar el sueño y tener pesadillas.

  Pueden quejarse de sentirse cansados, de tener dolor de cabeza y dolor de estómago. 
Podría notar que su niño está comiendo demasiado o menos de lo habitual.

  Puede presentar un comportamiento regresivo, o ser más inmaduro. Se pueden volver más apegados a los padres. Los adolescentes pueden comenzar con el uso del tabaco, 
alcohol o el abuso de sustancias.

  Los niños podrían sentir mucha tristeza, ansiedad, depresión y miedo.

  • Técnicas utilizables con niños en la transición de una mala noticia: Dibujar, pintar, cantar, realizar algún deporte, hacer meditaciones y los cuentos terapéuticos pueden ayudarles de mucho para exteriorizar sus emociones.

Una técnica es: “un viaje especial”.

  • Dígale al niño que en una hoja blanca dibuje un avión. Luego le preguntas: “¿dónde te gustaría ir?”.
  • El niño, por ejemplo, dirá: “quiero ir a Disneylandia”.
  • Le preguntas: “dime 2 cosas que te gustaría hacer en Disneylandia”.
  • El niño le dirá por ejemplo: “quiero ir al castillo de la princesa y a caminar por el bosque encantado”.
  • Juntos imaginan que van en el avión y llegando al aeropuerto observan que dice: “Bienvenidos a Cancún”. ¡Oh! se dan cuenta que sin querer tomaron un boleto que los llevo a un lugar inesperado.
  • Le dice al niño: “bueno ya estamos aquí en Cancún ¿Qué te gustaría hacer en Cancún?”.
  • El niño dice por ejemplo: “Me gustaría ir a la playa y a pasear en un barco”.
  • Con esto le haces reflexionar al niño que a veces la vida, el universo los lleva a lugares inesperados pero siempre con la oportunidad de ser feliz.

* Cortesía de Diana Dizdarevic La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.