El concepto de amor de pareja, que tanto las películas románticas de Hollywood como las vidas reales de sus actores promueven, es nocivo para quienes anhelan una relación estable y duradera. Sobre todo para los niños y adolescentes que ven sus mentes saturadas por un modelo de romance fugaz que de amor tiene poco en realidad.

La propuesta amorosa de Hollywood se ve reforzada por la alta tasa de divorcios entre las estrellas protagonistas de sus películas y series de televisión, donde los famosos cambian de pareja como de camisa.

¿Cuál es el mensaje latente de las producciones audiovisuales hollywoodenses? Que el amor es un sentimiento que tiene como finalidad primera hacerte feliz… De allí que, si alguien ya no te hace feliz por cualquier causa —incluso insignificante—, no tienes por qué permanecer a su lado sino que eres libre para decir adiós y buscar otra persona. Típico egoísmo de una sociedad con la escala de valores patas arriba.

En mi opinión, esta es una de las causas del creciente número de rompimientos y separaciones: el falso concepto que la gente tiene del amor de pareja y las altas expectativas con que se mide al otro en la relación. De acuerdo con este paradigma del amor hollywoodense, el amor debe sentirse en la piel. Si ya no sientes nada especial es porque se te acabó el amor. Uno de los más graves errores que cometen los novios al casarse es pensar que el sentimiento va a garantizar que se queden juntos el resto de sus vidas. Craso error porque sabemos que los sentimientos son efímeros por naturaleza.

Lo que Hollywood describe no es el amor duradero, sino la primera etapa del proceso de enamoramiento, conocida como “deslumbramiento” o “fascinación”. La antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers, New Jersey, sostiene en su libro Por qué amamos que la locura temporal llamada “amor romántico” se debe a los altos niveles de dopamina. Este químico cerebral produce sentimientos de satisfacción y placer, asociados con una gran capacidad de euforia y dependencia, dos factores que a su vez son síntomas de adicción.

El deslumbramiento crea un tipo de adicción química, tal como el chocolate, por ejemplo. La ebullición química mejora el humor, así como los niveles de energía, agudizándose la capacidad de focalizarse en la persona amada. Y mientras esta adicción química dura, la persona se siente “en la cima del mundo”.

La mala noticia es que la ebullición hormonal es relativamente efímera. Las parejas suelen experimentarla por unos seis meses como promedio, y con mucha suerte, por un año. A partir del momento en que se conocen los defectos del otro y aparecen los conflictos y las crisis, el deslumbramiento termina. ¿Y entonces qué empieza para los actores de Hollywood y sus admiradores? Las visitas al abogado de divorcios.

La primera etapa del amor de pareja no es eterna. La alta tasa de divorcios se reducirá significativamente el día en que la gente comprenda que el amor duradero no es un sentimiento sino una decisión, un compromiso basado en una pasión y una amistad que coloca la felicidad del otro por encima de la propia, donde se acepta y ama al otro con sus defectos, más allá del deslumbramiento.

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.