La vida moderna abruma. Competencia, vértigo, consumismo, viajes, conflictos, lucha por el dinero, estrés, contaminación sónica, medios masivos, soledad y un ritmo frenético de exigencias que nos vuelven locas: estar delgadas, a la moda, ser madres, ser esposas, ser eficientes, competir en un mundo donde el machismo sigue estableciendo diferencias absurdas y un sinfín de retos que las mujeres. Frente al incendio de un mundo en llamas, es necesaria la calma y la armonía. Y eso solo se consigue volviendo a las raíces humanas más profundas, ese espacio mágico que llamamos alma o conciencia.

Para volver a las raíces más hermosas de nuestra existencia podemos seguir estos pasos:

1.- Vive el presente. Ni el ayer lleno de remordimientos o recuerdos, ni el futuro, por más amenazante o prometedor que parezca. Vivir en el hoy, aquí y ahora es el antídoto perfecto contra la depresión y la ansiedad.

2.- Cuídate, como si fueras un bebé. Cuida tu descanso, duerme bien. Cuida tu aseo personal, haz ejercicio al aire libre y selecciona con mucho amor todo lo que ingieras en comida y bebida. Los alimentos son el combustible para la acción, busca los mejores.

3.- Duerme profundamente. Haz una pequeña meditación que te permita relajarte respirando profundamente, siguiendo el ritmo del aire que entra y sale de tu cuerpo.

4.- Busca tu motivo real, lo que verdaderamente te gusta hacer, sabes hacer y te puede dar un sustento económico capaz de mantenerte motivada. Unir la pasión con la profesión es una bendición.

5.- Vive con rectitud y compasión. No te dejes tentar por el dinero fácil, la envidia, el consumismo o la frivolidad. Sé recta en tus decisiones, haz tu mejor esfuerzo, no mientas, no huyas de tus responsabilidades. Cuida la ética y piensa en los demás como si fueran tus propios hijos. La compasión es el amor puesto en acción.

GQI-SamarYorde
* Cortesía de Samar Yorde La opinión de los columnistas no coincide necesariamente