Sé que la frase de hacerlo uno mismo, ya se ha escuchado muchas veces. Es posible que hayas escuchado “hazlo tú mismo” o “Do It Yourself”, quizás en demasiadas ocasiones. Pero creo que hasta ahora no le hemos visto el verdadero significado.

A lo largo de estos últimos años, cada uno interpreta el hacer las cosas de una manera diferente, y si lo hago yo, muchas veces puedo llegar a pensar que lo hago mejor, o más rápido, o que no pierdo tiempo enseñándole a alguien. Esto lo hemos pensado, lo hemos dicho o nos lo han dicho innumerable veces. Al final, creo que todos hemos interpretado este hecho, accidentalmente, como “hazlo todo tú mismo”.

En cambio, quisiera sugerir una nueva manera de verlo y de asumirlo, que no es hacerlo todo uno mismo, sino decidir lo que debemos hacer. Por ello, el hazlo tú mismo se convierte a partir de hoy en “decide tú mismo”.

Tratar de hacerlo todo uno mismo puede potencialmente convertirse en un desastre, pues no podemos controlarlo ni manejarlo todo. Lo que sí podemos hacer es comenzar a tomar las decisiones por nosotros mismos y enfocarnos en que sean las mejores decisiones. Para ello debemos primero aceptar que otros nos pueden ayudar y que nuestras decisiones siempre son muy importantes. Por ello, en vez de controlar y hacer, debemos también decidir y encontrar a muchas personas que nos ayuden.

La toma de decisiones analíticas y racionales está muy ligada a nuestras emociones, y muchas veces nos encontramos en momentos donde es mejor que la situación nos guíe. Y de eso se trata todo, de crear nuevas experiencias, nuevos aprendizajes y nuevas formas de pensar que nos permitan decidir mejor, de una manera más acertada. Al hacerlo, mejoramos nuestro propio proceso de toma de decisiones, medimos los resultados y mejoramos la manera de hacerlo.

Hay tres recomendaciones que nos permiten tomar decisiones de una mejor manera:

  • Enfócalas en tus valores: que te sirvan de guía y orientación,
  • Define previamente tus metas: las acciones y la manera en que las vas a medir,
  • Crea tus propios estándares: para que puedas siempre sentirte bien.

Al definir lo que queremos (nuestras metas), podremos tomar mejores decisiones. Y si bien es cierto que muchas veces no sabremos por dónde comenzar, también enfrentaremos momentos en los que quizás tengamos muchas opciones o tendremos que tomar decisiones sobre temas o situaciones que no conocemos. Lo importante es dar ese paso y comenzar a tomar hoy las decisiones sencillas, que nos permitirán desarrollar la manera de tomar las mejores y más complejas decisiones de nuestras vidas.

* La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.