Seamos sinceros: a todos nos cuesta decir no. Muy probablemente tenga que ver con haber crecido en una región del mundo que valora las relaciones humanas sobre todo lo demás. Desde chicos nos han enseñado a ayudar a otros, y a hacer favores siempre que esté a nuestro alcance. Decir no es complicado porque nos hace sentir poco colaboradores y porque tememos que dañe nuestra relación con la persona a quien le negamos lo que pide.

En lo que se refiere a lo laboral el problema es que si nunca dices no, no tendrás control sobre tus prioridades. Tendrás una lista interminable de cosas para hacer y te pasarán de largo oportunidades interesantes por falta de tiempo para llevarlas a cabo o para buscarlas. Decir “no” abre las puertas de par en par a lo que le quieres decir “sí”. A todo eso que hace años vienes postergando porque no tienes cuándo hacerlo.

¿Qué pasa si consideras que decir no significa simplemente negar un pedido, no rechazar a la persona que te hace el pedido? Ahí la cosa cambia. Disminuye el temor a arruinar la relación y te permite enfocarte en cómo decir no para proteger tu reputación como persona generosa y que contribuye a su equipo.

Fíjate en estas opciones:

  • Lamentablemente yo no puedo pero X podría hacerlo

Puedes sugerir el nombre de otra persona del equipo, tal vez alguien con menos experiencia y que estaría agradecido por la oportunidad.

  • No puedo hacerlo para esa fecha pero sí para esta otra

Considera dar una alternativa para la fecha límite que te piden que se acomode mejor a tus prioridades.

  • Yo no puedo pero te ofrezco entrenar a alguien que lo haga

Para proyectos de mayor alcance en el que se requieren tus conocimientos o habilidades, puedes proponer capacitar a otra persona que ocupe tu lugar y así demostrar tu buena voluntad.

  • Te agradezco por pensar en mi pero en este momento tengo la agenda completa

Agradecer y explicar que no podrías darle la atención necesaria al proyecto dados tus compromisos previos es una buena manera de que te consideren en un futuro.

  • Desafortunadamente en esta ocasión no puedo ayudarte

Este tipo de respuesta le recuerda al otro que en otras ocasiones lo has ayudado y que en el futuro lo seguirás haciendo.

  • Claro, puedo hacerlo. Pero dime qué prioridad cambio de lugar

Cuando los que piden el favor son tus jefes, es una buena política pedirles que ellos mismos definan que otra cosa en tu agenda bajará de prioridad. A menudo, el sólo hecho de preguntar contribuye a que repiensen el pedido.

Como ves, hay una gran variedad de opciones para decir no a solicitudes que te desvían de tus prioridades. Ponte en el lugar de la otra persona para encontrar la respuesta óptima para cada situación y pronto verás cómo se abre un horizonte de oportunidades valiosas.

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.