Es imposible escapar a las definiciones de éxito que flotan a nuestro alrededor. Esas que nos muestran que el éxito es tener dinero, un puesto directivo, una hermosa casa, viajar por lugares exóticos, y comer en restaurantes que sirven hermosos platos que lucen como de museo. Cuanto más se integran los medios y las redes sociales a nuestra vida cotidiana, más difícil es mantenerte al margen de estas definiciones de éxito que muy probablemente no coincidan con la tuya.

Sin embargo, perseguir la imagen de éxito que proyectan algunos de tus colegas y amigos en su Instagram o Facebook, suele contribuir a elevar tu ansiedad e insatisfacción personal.

La única manera de disfrutar de cada día y sentirte realizada/o con lo que haces y con quien eres, es definir tu propio éxito. Como lo escuchas. Sentarte a pensar qué significa el éxito para ti y crear un plan para caminar ese camino. Y ya que estamos, empecemos por aquí. Por entender que el éxito es un camino, la salida que encuentres más satisfactoria para ti. (De esto habla mi libro Poder de mujer: Descubre quién eres para crear el éxito a tu medida.)

Ten presente que la palabra éxito viene de la misma raíz que “exit” en inglés, y significa justamente eso. Salida. Encontrar la tuya es el primer paso para sentirte bien.

Cómo definir tu éxito

Mi foco hoy es ayudarte a definir el éxito profesional, pero este mismo ejercicio que te propongo aquí puedes llevarlo a cabo para definir el éxito en cada aspecto de tu vida. Hay que empezar por responder estas preguntas.

  1. ¿Haciendo qué te sientes realizada/o? Por ejemplo, ayudando a otros, diseñando soluciones tecnológicas, o usando tus manos. Esto te ayudará a identificar qué actividad laboral te da mayor satisfacción y te permitirá eliminar de tu agenda algunas actividades que no te aportan tanto. Si descubres que lo que más te satisface es el trabajo manual y actualmente es un hobby, puedes explorar la posibilidad de convertirlo en algo rentable
  2. ¿En qué momentos del día te sientes más contenta/o? ¿Qué estás haciendo en ese momento? Por ejemplo, interactuando con clientes, jugando con niños, o haciendo investigación online. Esto te ayudará a identificar qué aspectos de tu trabajo debes enfatizar. Si lo que más disfrutas es el momento en que estás haciendo investigación online (algo que se hace a solas) y tu puesto actual requiere que pases la mayor parte del día haciendo ventas (algo que requiere una interacción constante con terceros) es momento de repensar tu puesto
  3. ¿Cuáles son las fuentes de mayor satisfacción laboral? Por ejemplo, ganar un salario elevado, tener un puesto con alto nivel de responsabilidad, convertirte en una celebridad, ayudar a otros, o trabajar en una empresa prestigiosa. Esto te permitirá identificar a qué debes aspirar y no dejarte influenciar por presiones externas. Por ejemplo, si tu mayor satisfacción proviene de tener un puesto gerencial que te permita interactuar con otros y tomar decisiones importantes, no hace falta que compitas por ser más popular que tu amigo en redes sociales, cuando él busca tener un perfil público elevado y tú no.
  4. ¿Cuál quieres que sea tu legado? Por ejemplo, cambiar la cultura de tu organización, ser reconocido como una gran mentora de nuevas generaciones, descubrir una solución para un problema ambiental, o romper con el techo de cristal en una industria mayormente masculina. La respuesta a esta pregunta te ayudará a enfocarte en el futuro para luego mirar hacia el presente y orientarte en qué debes hacer hoy para construir ese legado.

La única manera de sentir que vives una vida exitosa es que definas ese éxito. Y la mejor forma de definirlo es empezar por cuestionar algunos aspectos que, por cotidianos o rutinarios, se te han vuelto invisibles. Las respuestas irán arrojando un haz de luz en el camino. Ese camino exitoso que tanto anhelas.

* La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.