La vida actual se ha convertido en un camino de retos “multitasking”, en los cuales nos rodeamos de muchas personas. La mayoría de las veces, éstas comparten nuestros intereses y metas, pero aun así sentimos que estamos solos. En algunos casos, no encontramos compatibilidad con nadie, más allá de un momento ocasional. Igualmente nos ocurre con los lugares que visitamos o en los que nos encontramos habitualmente: sentimos que, aunque pueden ser maravillosos, no nos llenan o solo lo hacen por un instante.

No estamos presentes en cuerpo, mente y alma en los diferentes momentos de nuestras vidas. La maravillosa tecnología nos ha hecho dar por sentados los diferentes instantes del día a día, sin poder ver y disfrutar a plenitud del momento. Estamos generalmente pensando en el “qué pasará luego”, haciéndonos casi imposible disfrutar el aquí y el ahora. Esto nos lleva a dejar pasar instantes de sonrisas, amor, felicidad, tristezas y desilusiones profundas.

¿Cuántas veces conversamos con nuestros padres y, de repente, no sabemos de qué están hablando? ¿Cuántas nos sentamos con nuestra pareja o amigos, pero nadie habla porque todos estamos pendientes de la conversación en el celular?

Hoy te quiero proponer el reto de “estar presentes”. Es algo que se va desarrollando poco a poco, sobre todo con la meditación:

-Guarda treinta minutos de silencio una vez al día. En este tiempo no podrás escribir, ni leer, ni comunicarte visualmente. Es tu momento para estar contigo mismo, con tus errores y aciertos, con tus virtudes y tus defectos, con lo que amas y odias.

-Siente y vive lo que te rodea. Una vez al día percátate de los sonidos, sabores y olores que te rodean y las sensaciones que producen en ti. Escucha, saborea, huele y siente.

-Una hora al día sin artefactos tecnológicos. Para concentrarte en el aquí y el ahora, es necesario que dejes por un rato todo lo que te mantiene distraído de la realidad actual.

-Una hora al día sin planificar. Esto se vuelve casi imposible en el mundo en el que vivimos, pero, ¿qué te parece si nos relajamos un poco y dejamos de lado las preocupaciones solo por un rato?

-Ten al menos una conversación sincera al día. Concéntrate en lo que la otra persona dice y, lo más importante, escúchala sin interrumpir. Acepta el compromiso de escuchar sin juzgar y aprecia cada palabra y gesto de la otra persona.

Foto: Camila Macaya

* Este artículo se publica por cortesía de @estefylifehacks. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.