La nueva energía reinante en nuestro mundo nos exige vivir con conciencia, es necesario, si deseamos ser realmente libres, que todo fluya en armonía y con amor. Lo que debe fluir interminablemente es el conocimiento, ese conocimiento que viene desde dentro, esa tan, “inexplicable” con palabras humanas, sabiduría infinita.

Uno de mis maestros, el Dr. Deepak Chopra dijo:

“Lo que más anhelamos en la vida no es comida, dinero, éxito, posición, seguridad o sexo; ni siquiera el amor del sexo opuesto. Una y otra vez conseguimos estas cosas y terminamos sintiéndonos insatisfechos. Lo que más anhelamos es un secreto que se revela solo cuando estamos dispuestos a descubrir una parte oculta de nuestro ser”.

Y es justamente allí donde radica el verdadero amor. Un amor conectado con todo y con todos, un amor que nos dignifica, nos hace útiles a la humanidad, nos muestra el camino ¡para sentirnos plenos!

La infinita belleza del Ser, en todas sus manifestaciones, eso es, exactamente eso… podemos verlo en la persona que amamos, en nuestras mascotas, en una flor, en el desierto, sea lo que fuere que estés mirando o el contexto en el cual estés ubicado, lo que hace que puedas observar esa belleza, es invisible, tiene un código propio, y ese código es siempre el mismo, el amor.

En otras dimensiones es muy fácil de ver…solo que, hoy por hoy, debido a la necesidad imperiosa que existe en nuestro tiempo de evolucionar, la Divinidad nos muestra a diario ese recurso, como un “salvavidas”, si logras conectarlo, todo en tu vida se vuelve mágico y comienzas a observar la belleza de las pequeñas cosas, que es, el único modo posible de ver la grandeza. Regocijarse ante lo pequeño, hace que valoremos en toda su dimensión, ¡lo grande!

Medita, lee, escucha buena música! Créeme que son excelentes recetas! Y, si no lo crees posible, solo piensa por un momento el inmenso valor que ha tenido tu Alma al planificar tu vida presente… ¿no es eso grandeza? ¿Acaso no te ennoblece? Vales mucho! Sé consciente de la presencia de Dios dentro tuyo, más allá de tu religión, ¡todos somos divinos!

Si te estancas en tu ego, tus creencias limitantes, no abrirán esa maravillosa puerta para que recibas este precioso regalo.

Recuerda a cada instante que eres parte de esa energía vital que hace vibrar cada partícula del Universo, la fuerza invisible, el latido perenne, lo inmortal, eres único, eres única, contienes todos los secretos para encontrar los caminos hacia la plena felicidad, tu magnífico contenido ha de ser descubierto, tus dones aprovechados, no pierdas tiempo, corre ya! Observa el sol, las nubes, las montañas, la calle, no importa que, cada cosa, espacio, por más grande o diminuto que sea, está hecho de lo mismo, como tú, usando el mismo código, el código del amor.

Y para sentirlo, solo tienes que estar, con todo tu ser, presente. Namasté.

* Cortesía de Viviana Bergmann, La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.