Álvaro, de cinco años, quiere ser futbolista. Algo que podría llegar a convertirse en una meta, si no fuera porque, de momento, no puede caminar. Al menos por sí mismo. Un exoesqueleto creado en España le ayuda a paliar algunas de las consecuencias de la atrofia muscular espinal que padece. Se trata de una patología que afecta a las neuronas motoras de la médula, lo que le provoca la pérdida de fuerza en los músculos. La falta de movimiento también le ocasiona un problema respiratorio.

Científicos españoles han creado este primer exoesqueleto para niños que integra el esfuerzo humano y robótico para evitar la atrofia muscular. Su uso habitual mejoraría la calidad de vida, especialmente en el caso de la autonomía, en el crecimiento de los pequeños.