Según la encuesta que hacemos al comienzo de nuestro programa de capacitación profesional Step Up Plus, la mayoría de las participantes quiere aprender cómo manejar mejor su tiempo. No es raro que este sea un tema relevante para las mujeres ya que sigue bien vigente el contrato social que las responsabiliza de la familia y el hogar, aún cuando trabajen a tiempo completo. Sin embargo no es una inquietud que se limite al género femenino. A los hombres también les cuesta cada vez más encontrar tiempo.

 No se tú, pero yo conozco personas que siempre están relajadas y tienen tiempo para todo. Y otras que se las pasan corriendo y a las cuales el tiempo nunca les alcanza.

Todos tenemos las mismas 24 horas. La diferencia radica en cómo decide usarlas cada uno. ¿Miro una temporada completa de Breaking Bad o leo una novela? ¿Dedico un par de horas al día a revisar las redes sociales o juego un partido de cartas con mis hijos?

Con frecuencia me preguntan de dónde saco tiempo para escribir mis libros. Mi respuesta es simple. Me levanto temprano y escribo por dos horas. ¿Qué hago en esas dos horas cuando no estoy escribiendo un libro? Duermo. Esto no quiere decir que cuando escribo sacrifico horas de sueño sino que me acuesto más temprano para levantarme también más temprano. Por lo tanto, no miro mis series favoritas hasta entrada la medianoche.

Todo se reduce a una idea sencilla. Descubrir lo esencial y hacerle lugar. Es decir, en cada momento debes elegir una prioridad. La prioridad. ¿Cuál es la tuya en esta etapa de tu vida? ¿Criar a tus hijos? ¿Conseguir una promoción? ¿Obtener un título universitario? ¿Cuál?

De nada sirve hacer listas de actividades que vas tachando a medida que las cumples. Lo único que logras es frustrarte. ¿No te pasa acaso que ni bien tachaste una actividad aparece otra y la lista no es más que una sucesión interminable de cosas que hacer?

Puede resultarte difícil deshacerte de lo que no es esencial y definir una sola prioridad por etapa. Se suelen mezclar las demandas y las responsabilidades y se complica escoger. Si es así, te sugiero que empieces por decidir cuál será lo prioritario de este día. Hazle tiempo a esa prioridad. Ponte como meta cumplir sólo con eso. En el ejemplo que te daba, si mi prioridad del día es escribir, mi foco durante esas dos primeras horas es exclusivamente ese. No hago citas de negocios, no atiendo el teléfono, no reviso emails. Nada hasta que no hayan concluido mis dos horas de escritura.

Y aquí va otro secreto. El tiempo se estira cuando te enfocas en una sola cosa a la vez. Cuando no te mueves. Cuando meditas. Cuando estas comprometido con el presente con todos tus sentidos. Por lo tanto, si quieres tener más tiempo, actúa como si tu vida fuera una meditación constante. Es la práctica de “mindfulness” lo que te permite focalizarte en esto que tienes delante, esto que es tu prioridad. Es lo que ocurre cuando cierras las otras pantallas y te concentras en el documento en el que estás trabajando. Cuando silencias el teléfono durante un almuerzo con tus amigos. Cuando apagas el wi-fi para que no te entren mensajes durante las vacaciones. Entonces el tiempo se expande y parece que el día tuviera 48 horas. ¡Pruébalo! Te sorprenderás de los resultados de una estrategia tan simple.

GQI-MarielaDabbah

 

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.