Miro el reloj un poco nerviosa. Son las 2:30 de la tarde mientras cruzo por la puerta de Cala Enterprises en Miami, Florida. Tengo el honor de haber sido invitada a participar en una entrevista en el popular programa Cala Contigo. Es mi primera experiencia detrás de un micrófono en una cabina radial. Tengo como filosofía aceptar cualquier buena oportunidad y luego aprender cómo hacerlo.

Estudié y me preparé mucho. Vestía con un traje azul marino y una impecable camisa blanca, me sentía lista y capaz de emprender este emocionante reto. Llegué con media hora de anticipación. Veo la luz encendida sobre la puerta de la cabina de grabación, donde resalta un letrero que dice “En el aire”. “Eso significa que están en grabaciones”, explica Jorge al recibirme con una sonrisa en la sala de espera. “Cuando se apague, entras tú”, me dice amablemente.

Me siento en uno de los cómodos sofás blancos en el moderno lobby. La luz azul del rótulo que dice Cala Enterprises brilla en mis ojos y abraza mi alma. Aprovecho mi tiempo para repasar mis notas. Las respuestas deben ser espontáneas y frescas. Nada de leer apuntes, ni memorización. Tengo que admitirlo, estaba un poco nerviosa.

Los 20 minutos restantes pasaron en un segundo y la luz sobre la puerta de la cabina se apagó. De repente mi corazón comenzó a latir y mis manos a sudar. Escucho la puerta abrirse y me pongo de pie de inmediato. Ismael Cala me recibe con ese calor humano que lo caracteriza. Me da la bienvenida con su enorme sonrisa de corazón. Sabía que de su mano todo estaría bien. Sin embargo, nadie me podía quitar los nervios por esta primera vez en la radio.

En un abrir y cerrar de ojos, me veo sentada en la silla privilegiada del invitado especial. Rodeada de aparatos que nunca antes había visto. Gigantes micrófonos de todos tamaños. Acolchonados, redondos y morados. Me pongo los audífonos y subo el volumen para escuchar mi voz. Me escucho completamente extraña.

Estamos a punto de comenzar y siento un gran dolor en el pecho. Una gota de sudor fría rueda en mi espalda. Nadie lo sospechaba, pues una sonrisa en mi rostro decía que yo estaba bien. Tomé tres fuertes alientos y suspiros. Con todo mi esfuerzo debo concentrarme y sobrepasar este dolor de pánico que me paraliza. De repente, comienza la grabación con una amena conversación. El tema es “Cómo saber cuándo necesitas un cambio”. Es un tema que domino.

A este punto, no hay vuelta atrás. Desabotono mi chaqueta y alcanzo desde lo más profundo de mi ser todas mis fuerzas para hablar. Centenares de personas escuchan y dependen de mí, es lo único que puedo pensar. Es una inmensa responsabilidad y debo entregar mi mejor versión.

Siete minutos pasaron en un momento. Todo fue un rotundo éxito. La grabación termina y me despido de mi amigo Ismael Cala. Sonriendo de oreja a oreja pregunta: “¿dolió?”, y estallamos en carcajadas. En ese momento descubro una vez más que la valentía no es la ausencia del miedo. Es tener miedo y atreverse de todas maneras. Gracias Ismael, por el reto de otra experiencia de vida.

Y como todos, en algún momento sentimos miedo de algo en particular, decido compartir con ustedes seis estrategias para enfrentar el temor. Estoy segura que serán de mucha utilidad. Intenta ponerlas en práctica, créeme, podrías cambiar tu vida.

  1. Comparte tus miedos. Enfrentar tus miedos acompañado de alguien comprensivo podría ser de mucha ayuda. Seguro tienes un buen amigo a quien puedes abrir el corazón y contarle lo que te sucede con toda confianza. Al hacerlo esa persona podría darte una perspectiva diferente, ayudarte a enfrentar las cosas y darte valor para superarlas.
  2. Haz las cosas que te asustan. Un paso a la vez, luego otro, hasta lograr enfrentar todo, no pretendas que lo que has sentido a lo largo de una vida cambie de la noche a la mañana. Las acciones que realizas, por pequeñas que sean, construyen coraje, valentía. Medita bien que es lo que más temes en tu vida, que es lo que te paraliza, y comienza poco a poco a tomar acciones para contrarrestarlo.
  3. Relájate. Te parecerá difícil, pero relajar el cuerpo te ayuda a enfrentar los temores. Libera la tensión en la mandíbula, suaviza tu expresión facial, abre los puños, afloja tus hombros y respira. Practica ejercicios de relajación cada vez que sientas que el miedo te quiere atrapar. Aprende meditación. Eso te ayudará a fortalecerte y a ver las cosas desde otra perspectiva.
  4. Piensa en positivo. Los miedos nos vuelven negativos y nos paralizan, nos impiden avanzar. Aprende a pensar, hablar y vivir de manera positiva, deja de prestar atención a todas las formas de negativismo que puedan atraparte. Tu mente es poderosa y si eres optimista y alegre difícilmente te dejarás atrapar por el temor.
  5. Cree en ti mismo. Haz una lista de todas tus cualidades, repásalas una a una, enfócate en todo lo bueno que hay en ti. Rompe con viejos hábitos como el de la autocrítica y prepárate para triunfar, para recibir todo lo bueno que mereces. Armado de seguridad puedes enfrentar tus temores de manera diferente.
  6. En plan de ataque. Decide no gastar atención, tiempo ni energía en tus miedos. Sé consistente y prepárate para superarlos. Toma la decisión de enfocarte en encontrar una solución y enfrentarlos de una vez. Piensa que si no decides tomar acciones, te dominarán por siempre y te impedirán disfrutar plenamente.

* La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.