Aunque muchos aprovechamos las vacaciones para escaparnos de la rutina y llenar nuestra de vida de un poco de adrenalina y diversión, también es el momento ideal para alimentar nuestra mente y alma con una pizca de serenidad y paz interior.

Con frecuencia nos dejamos envolver por el trabajo diario o quehaceres, olvidando regalarnos unos minutos para lo más importante: nosotros mismos. El equilibrio entre nuestro cuerpo y mente es lo más importante para mantener la salud y a través de varias actividades puedes reencontrarte con ese bienestar que el estrés suele robarse.

Según estudios, el 95% de las enfermedades son causadas por el estrés. Esto no está solo relacionado con la cantidad de actividad que realizamos, ya que una persona sin actividad también puede estar estresada. El estrés está generado por la relación que tenemos con el mundo y con nosotros mismos. El objetivo de algunas prácticas como el yoga y la meditación, es poder tener una mirada  amplia y objetiva de nuestra vida.

Comenzó en la India hace más de 5000 años como una ciencia de la vida para conservar la salud física, lograr la ecuanimidad mental y emocional y responder a preguntas filosóficas universales como la verdad sobre la existencia y el universo, el origen del sufrimiento y la manera de alcanzar la felicidad como un estado interior. Durante siglos se ha implementado como un sistema psicológico, médico y espiritual.

La meditación es uno de los principios del yoga, ya que en esta disciplina se incluyen otras prácticas entre las que se encuentran posturas (asanas), respiración (pranayama), kriyas (limpiezas), mudras (sellos energéticos), kirtan (cantos), mantras, rituales. Todas estas prácticas se basan en la observación constante de la mente. Al meditar nos llenamos de un mayor sentido de voluntad, una mejor concentración y aprendemos a relajarnos de manera más rápida y fácil.
Existen numerosos beneficios físicos y mentales en la meditación y el yoga cuando se practica como parte de nuestra rutina diaria:

  • Ayuda a controlar la ansiedad
  • Mejora el estado de ánimo y combate la depresión.
  • Mejora el humor, te sientes menos irritable y malhumorado.
  • Aumenta tu capacidad de memoria y concentración.
  • Aumenta la capacidad de autoconciencia y reflexión, afrontando las dificultades con mayor facilidad.
  • Promueve la creatividad y buenas ideas.
  • Aumenta la estabilidad emocional
  • Mejora las cifras de presión arterial, el flujo de aire a los pulmones e incluso ayuda a mejorar los hábitos de vida.
  • Retrasa el proceso de envejecimiento.
  • Aumenta tu flexibilidad, mejora el tono muscular y el equilibro. Además de facilitar la movilidad de tus articulaciones.
  • Aumenta en la sensación de la felicidad en general.

Si no está a tu alcance acudir a un centro donde puedas realizar estas prácticas, podrías iniciarte con sesiones de meditación, lo cual es muy fácil y solo requiere de tu voluntad y determinación. Te diré en cortos pasos cómo lograrlo:

  1. Busca un lugar tranquilo donde no sea fácil que te molesten.
  2. Apaga cualquier ruido de fondo como la televisión o la radio y desconéctate de tu celular.
  3. Viste ropa cómoda, agradable y acorde a la temperatura del ambiente.
  4. Ve al baño antes de empezar a meditar.
  5. Inicia con algunos ejercicios de respiración profunda, despeja tu mente y disfruta de los olores, sensaciones y sonidos que te rodean.

Es una opción pero no me cabe duda de que hacer yoga con un profesor es lo mejor, en especial al principio. El profesor va a transmitirte una energía especial que te llena de paz y positivismo. Además, si deseas practicar yoga, va a asegurarse de que no te lastimes, de que hagas la postura correctamente para que obtengas sus beneficios físicos, mentales y emocionales. ¡Namaste!

GQI-SamarYorde
* Cortesía de Samar Yorde La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.