Es tu turno de inspirar a otros, de hacerlos sentir confiados y decirles que todo va a salir bien. Es tu turno de dejar de mirar de lejos las cosas buenas que les pasan a los demás. De asumir un papel protagónico y abandonar el papel de reparto. De tomar el toro por las astas y crear tu propio camino.

Es tu turno de proponer ideas innovadoras, de probar algo diferente. De asumir riesgos, de expandir tu pensamiento. De explorar tu lado artístico, emprendedor, científico y otros aspectos tuyos que desconoces.

Es tu turno de planear a largo plazo y dejar de vivir el día a día. De buscar experiencias que te ayuden a mirar las cosas desde otro punto de vista y te ayuden a entender mejor a quienes son diferentes.

Es tu turno de asumir aquellas responsabilidades que esquivas y de repensar las que te cargas sobre los hombros en forma automática. Es tu turno de poner en marcha el proyecto que vienes demorando y de dejar de empujar ese que no funciona. De dejar de quejarte y entrar en acción.

Es tu turno de dejar de preguntarte ¿por qué a mi? Y empezar a preguntarte ¿por qué no? De dejar de posponer tu satisfacción en beneficio de la de los demás y encontrar tu felicidad. De abandonar hábitos dañinos e iniciar hábitos saludables.

Es tu turno de elegir vivir bien, teniendo un impacto positivo en quienes te rodean. De ser generosa contigo y con los demás. De perdonar a quienes te han lastimado para sacarte de encima la carga del rencor. De construir algo nuevo. De encontrar nuevos amigos que te animen y apoyen tus sueños.

Es tu turno de sacudirte la depresión, la tristeza o la simple falta de autoconfianza. De romper las barreras y superar obstáculos. De gritar a los cuatro vientos que tú puedes, que te lo mereces todo.

Es tu turno de tomar la antorcha en esta carrera de postas que es la vida. No la dejes caer. Es tu turno. Cuento contigo.

GQI-MarielaDabbah

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.