Hace unos días una señora joven, de aproximadamente 37 años de edad, enviudó por la impertinencia y falta de concentración de su esposo al ir manejando bajo los efectos del alcohol y, por si fuera poco, simultáneamente iba leyendo sus mensajes de WhatsApp en su celular.

Ella quedó con lesiones en su columna vertebral que requieren reposo por más de tres meses y, posteriormente, una rehabilitación por tiempo indefinido.

Al cuestionarle por qué no manejó ella, su respuesta fue determinante: “Siempre me decía que estaba en perfectas condiciones y que él podía manejar con mayor seguridad”. Esa terquedad le costó la vida y lesiones graves a su esposa que por poco dejan en la orfandad a tres pequeños hijos.

¿Cuál es la solución? ¿Enfatizar en la cultura vial a través de programas permanentes que nos recuerden una y otra vez el límite de velocidad y el respeto a los demás o elevar las multas y castigos a quienes manejan bajo el influjo del alcohol? ¿Castigar duramente a quienes manejan y utilizan el celular?, lo cual tú sabes es muy difícil de detectar.

¿Por qué no vemos estas cifras en países del primer mundo? Simplemente porque en esos lugares las multas a quien maneja a velocidades mayores del límite y/o alcoholizados son elevadísimas y se pagan con cárcel. Pero como siempre, en nuestro amado México la impunidad y la corrupción se hacen presentes y muchos de los que ocasionaron accidentes y enlutaron a familias siguen circulando con los mismos hábitos y costumbres.

Aunado a esto, no sé si lo has notado, pero yo cada día veo y siento que hay más gente agresiva al volante. Hombres y mujeres descorteses, prepotentes y desconsiderados que creen que solamente ellos son importantes y sólo ellos o ellas tienen prisa por llegar y, literalmente, les valen las normas de urbanidad y cultura vial.

Cualquiera de estos seres podría justificarse de una y mil formas, incluyendo el exceso de actividades que tienen y el poco tiempo que disponen en el día.
Puede atribuirse al estrés, enfermedad responsable de 75 mil infartos en México al año y que se caracteriza precisamente por irritabilidad, mal humor, bajo estado de ánimo, depresión y en casos extremos y crónicos: mareos, náuseas, dolores o contracturas musculares, taquicardia y sudoración excesiva.

Recientemente, la OMS consideró a esta enfermedad como una epidemia global pues es el único riesgo ocupacional que puede afectar a todos los empleados de una empresa y disminuye la productividad hasta en un 13% en nuestro país. Esto último, según un análisis de la consultora AON México.

Lo más alarmante es lo recientemente publicado por el Instituto Mexicano del Seguro Social que afirma que el 75% de los empleados del país padece estrés. Por increíble que parezca, nuevamente ostentamos el primer lugar por encima de China que registra el 73% y Estados Unidos el 59%.

Y por no concentrarnos en lo que deberíamos de hacer al manejar, el 80% de los accidentes en México son debido a distracciones o imprudencias al volante.

Las cifras de accidentes no son para nada alentadoras: En México, actualmente se tienen del orden de 500 mil accidentes viales por año, que generan alrededor de 150 mil heridos. Lo más crítico es que las personas afectadas por dichos accidentes caen dentro del rango de edad de los 5 y los 34 años, reporta la estadística.

Es de todos conocido que en todo el mundo los accidentes se deben, en primer lugar, al exceso de velocidad, conducir por los efectos del alcohol, manejar con sueño o fatiga y las distracciones al conducir.

Dentro de las múltiples distracciones al conducir, por supuesto que la utilización del teléfono celular juega un papel preponderante al catalogarse en el tercer lugar (un 20% de los accidentes), superadas en segundo lugar por manejar alcoholizado y en primer lugar por el exceso de velocidad.

Yo creo que es más, ya que muchas personas que sufren accidentes no declaran que la razón fue utilizar los dispositivos móviles mientras manejan. Cualquiera diría que utilizar los dispositivos de manos libres evita este índice tan lamentable y elevado, pero según advirtió la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, el sistema de manos libres no brinda una ventaja de seguridad respecto de los equipos de mano, porque nuestra atención no se centra en manejar, sino en la conversación que sostenemos.

El conocimiento da seguridad y deseo que la información anterior nos haga tomar conciencia sobre la importancia que tiene enfocarnos al manejar y evitar a toda costa ser una parte de estas cifras donde el sufrimiento y el dolor son inmensos, lamentablemente ocasionados por razones que pudieron haberse evitado.

GQI-CesarLozano

* Cortesía de César Lozano La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.