La idea del alma gemela es tan atractiva e inspiradora como la del “príncipe azul”, “la mujer perfecta”, o “el amor eterno” y a la mayor parte de las personas románticas les resulta sumamente grato creer en ella y defenderla. Formo parte de ese grupo pero hoy voy a desarrollar una hipótesis no tan arraigada ni popular.

Sí, creo que existe un alma gemela para los hombres y mujeres que apuestan por el amor de pareja y se guardan para ella. Pero no necesariamente es una sola para cada quien, dado que la misma persona puede tener más de un alma gemela a lo largo de su existencia. (Lo que sí nos queda claro es que es una a la vez).

Con nuestra alma gemela sentimos afinidad, compatibilidad, química, atracción física, emocional y espiritual en un grado tal que la comunicación resulta enriquecedora y el amor se desarrolla en sentido ascendente, como un espiral, creciendo y mejorando de manera constante, a pesar de las crisis y los problemas inherentes a la vida cotidiana que de todas maneras estarán presentes porque ésta es una relación tan “real” como cualquier otra.

Dependiendo de nuestro nivel de desarrollo espiritual, una persona puede ser nuestra alma gemela en una etapa de nuestras vidas y en otra etapa dejar de serlo. Esto puede deberse a que, por ejemplo, nosotros evolucionamos espiritualmente más rápido que ella y no podemos forzarla a cambiar (o viceversa). Entonces, nos separamos de quien fue por un tiempo nuestra alma gemela para luego encontrar a otra que está a nuestro mismo nivel en todos los planos y con la que llegamos a sentir la conexión que dejamos de experimentar con la anterior.

Son pocos los afortunados que conocen la bendición de encontrarse con su alma gemela tempranamente en la vida y quedarse a su lado hasta su último aliento. (Ese fue mi caso con mi amado esposo, a quien conocí a los 16 y con quien tuve una relación maravillosa hasta los 44, cuando su muerte nos separó físicamente. De adolescente oraba por él en la capilla de mi colegio y sabía que Dios lo eligiría para mí. Felizmente supe reconocerlo cuando El lo puso en mi camino. Y Jorge fue mi primer enamorado y mi único hombre por esos 28 preciosos años de mi vida).

Para aquellos que andan en busca de la iluminación, la santidad o la superación espiritual, su alma gemela es aquella que los ayuda a continuar en el camino del ascenso, con un tipo de amor que es característico de las relaciones duraderas: el amor incondicional. Por eso es que una puede “dejar ir” a la otra, con un desapego característico de quienes aman sin posesivismo y sin ataduras.

Las almas gemelas se complementan mutuamente en determinada etapa de su evolución personal… No es necesario buscarla con desesperación porque ella está destinada a encontrarte (siempre y cuando estés libre y listo para ella) … ¿Destino? ¿Intervención divina? ¿Predestinación de cada uno para su cada cual? ¿No es verdad acaso que en esta vida todo está escrito?

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.