Del mismo modo que cada uno de nosotros nace con determinadas energías, cada año que transitamos tiene la suya propia. De acuerdo con el calendario chino, el nuevo año inició el día 8 de febrero. A partir de allí, estamos transitando un año de tierra. A diferencia de 2015, donde reinó lo imprevisto, 2016 se caracteriza por la posibilidad de organizar y concretar proyectos e ideas, siempre y cuando se trabaje en ello.

El 2016 será un año donde la verdad y la justicia saldrán a la luz de manera casi exacerbada. Será la Tierra en su máxima expresión. Tendremos una comunicación clarísima con lo que nos rodea, de tal forma que la realidad y lo concreto se impondrán con una obviedad que no requerirá explicación alguna. Nada de apariencias, la verdad sin filtros saldrá a la luz. Estaremos muy sensibles a la realidad cotidiana, ya que lo bueno y lo malo se verá, y quedará expuesto sin anestesia.

A nivel profesional habrá una gran tendencia a dejarse llevar por el trabajo. El año nos brindará la opción de trabajar duro, pero consiguiendo buenos resultados. Esto nos brindará entusiasmo, ya que veremos los frutos del esfuerzo. Las situaciones estresantes se superarán con mayor facilidad, pues nos encontraremos de mejor humor y más sociables.

Las relaciones podrán fluir casi de forma natural, fácilmente y de manera definida, para gusto o disgusto de quien las lleve adelante. Los términos medios no son para este año. Nos atraerá el contacto con nuestra familia ancestral, padres, hermanos, abuelos, primos. Es buena idea visitarlos.

A nivel de salud, lo ideal sería adoptar alguna disciplina, natación, baile, gimnasia… Al cuerpo hay que moverlo para mantenerlo en forma. Este 2016 es un año de aplicación inmediata de lo aprendido, con lo cual, el conocimiento profundo sobre temas como espiritualidad, no estará favorecido. Se propiciarán aprendizajes más bien aplicables a la realidad concreta que al crecimiento interior.

Un consejo: ¡Arriesgarse! Es un año ideal para emprender. Sobre todo en lo laboral. Su trigrama está representado por tres líneas Yinn (cortadas – principio femenino). Esto nos muestra la gran receptividad para captarlo todo, y también la velocidad para mostrárselo sin filtros a los demás. No hay ninguna línea Yang (entera – principio masculino) accionando como filtro. Todo entra y sale del sistema sin ningún tamiz.