La acróbata Jennifer Bricker nació sin piernas, pero eso no impidió que a los 11 años se convirtiese en campeona de gimnasia, modalidad de la que se enamoró después de ver a Dominique Moceanu ganar una medalla de oro para Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 1996.

Fue adoptada y, según expresa a BBC Mundo, sus padres adoptivos no la trataron de manera distinta, así que no entendió el concepto de que era diferente. «Sabía que no tenía piernas -dice-, pero eso no me impedía hacer las cosas que quería hacer».

Jennifer Bricker, a pesar de su discapacidad, triunfó cuando logró conocer a su ídolo, la campeona olímpica Dominique Moceanu. Ambas se dieron cuenta de que eran hermanas. Dominique había sido adoptada por otra familia.

La vida siempre agradece los grandes esfuerzos. A Jennifer la gratificó de manera doble.