La abundancia es tu estado natural. Es el reconocimiento de tu esencia verdadera. Al aceptar la prosperidad en tu mente, entras en un estado de consciencia donde reconoces que la verdadera fuente de todo bien está dentro de ti.

Cuando das las gracias por tus experiencias y cuentas tus bendiciones, activas la consciencia de gratitud y la sensación de carencia desaparece. Estar en gratitud te recuerda lo maravillosa que es tu vida y prepara tu mente para recibir más experiencias por las cuales estar agradecido.

Si te enfocas en lo que no tienes, retienes pensamientos de escasez y proyectas experiencias limitadas. Enfocarte en tu mayor potencial, en cambio, ayuda a la mente a recordar su naturaleza abundante y a operar en vibraciones de abundancia y milagros.

Reconectarte con tu guía interna activa la energía creativa que vive en ti, así como tu capacidad de ver más allá de las apariencias de escasez. Al estar bajo la guía del amor, cuando llega un obstáculo que te presenta limitaciones, puedes ir a tu fuente interior y establecer una nueva visión de abundancia que disuelva cualquier temor de no tener suficiente.

No hay consciencia de prosperidad fuera de ti. La prosperidad reside en ti, en el presente y no depende de tus posesiones materiales o logros pasados. Por más que acumules externamente, si adentro no reconoces tu abundancia, te sentirás vacío y pobre.

La verdadera abundancia es un estado de consciencia que está en tu mente. Puedes acceder a él a través de la elección consciente de buscar dentro. No podrías ser verdaderamente prospero si la naturaleza de tu prosperidad estuviera afuera. Tú ya tienes todo lo que crees necesitar dentro de ti.

Cuando te enfocas en demostrar tu abundancia a los demás para sentirte prospero, te debilitas. Estás trabajando en llenar expectativas sociales y esto no te hace abundante, sino dependiente. Tu naturaleza abundante no necesita ser demostrada. Lo que ya es y ya existe solo necesita ser reconocido por ti, para así poder ser expresado libremente y disfrutado.

La falta de algo material tampoco es prueba de pobreza. Por más que algo te falte momentáneamente, debes recordar que en ti hay una fuente ilimitada de provisión. Y aunque no salte evidentemente ante la vista humana, es tu realidad espiritual y es verdad. Puedes experimentarla con una firme decisión si optas por cambiar tu enfoque mental de escasez.

La vida de prosperidad es el resultado de reconocer tu naturaleza abundante. Es ir de la mano de tu Maestro interior y no de tu ego o mente temerosa y limitada. Así, donde quiera que vayas, con bienes o sin ellos, manifestarás experiencias prósperas y reflejarás un estado de consciencia que trasciende los esquemas preestablecidos o las apariencias.

* Este artículo se publica por cortesía de Diana Jaramillo. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.