La autenticidad permite que las personas sean naturales, espontáneas, frescas, brillantes, con una energía y una luz que los deja ver mucho más radiantes y convincentes que aquellos que solo intentan imitar de manera ficticia a otros. Los acartonados, que muestran una fachada de personalidad prestada, no llegan más allá de la impresión que pueden causar en el trayecto del ascensor a su escritorio.

Los originales y auténticos generan un discreto encanto que fascina, enamora y convence a quienes le rodean. Pueden ser jóvenes recién egresados o antiguos funcionarios a punto de jubilarse. Hombres o mujeres. Abogados, economistas, líderes de servicio al cliente, mercadeo, administración, finanzas internacionales o de cualquier otra disciplina. Porque la autenticidad no depende de la edad, ni de la carrera, ni del género. Ser auténtico es una virtud del “ser”.

Es una parte vital de la comunicación inteligente, mirada desde la óptica ontológica. Solo aquellos que logran ser auténticos, llegarán lejos. No se concentren en el conocimiento, enfóquense en ser ustedes mismos. No olviden jamás su trasfondo cultural y sus raíces familiares. Si se van a otra ciudad o país, por ejemplo, continúen siendo lo que son, en esencia. Eso los hará más atractivos y llamativos ante cualquier grupo social en el que se desenvuelvan, o ante cualquier directivo empresarial que los quiera contratar. Intentar convertirse en una persona igual a las demás del lugar donde llega, es perder lo mejor de usted mismo. En mi caso, la autenticidad me ha permitido escalar cimas inimaginables.

Aun cuando he tenido que trabajar con entidades globales en las que he dirigido áreas de comunicación, al lado de directivos de Estados Unidos, Australia, Europa u otros países de Latinoamérica, siempre me ha dado muchos puntos ser auténtica y natural. He mostrado con mucha alegría, entereza y dignidad la bandera de mi noble ancestro colombiano.

La autenticidad es una virtud que va acompañada de la autoestima. Es frecuente ver a las personas que no son ellas mismas tratando de ser algo que no les queda bien, solo porque no les gusta como son y no se aceptan. Solo cuando logramos amarnos a nosotros mismos, tal cual somos, podremos ser auténticos. Y sin autenticidad, no existe la opción de llevar la marca ganadora de los ¡Power people!… De manera que le sugiero comenzar a aceptar, apreciar, valorar y amar su forma de ser, su identidad, sus valores y todo lo que usted “es”. Porque así, y solo así, conseguirá llegar a la dimensión de la comunicación inteligente. El poder de la comunicación inteligente se sustenta en la autenticidad.

De manera que comience por rescatar su identidad. Viva feliz con ella, disfrútela y lleve a otros a disfrutarla. No importa que no sea perfecto. Pero sea usted mismo. Esa será la mejor manera de acercarse a la perfección. Trabaje en el empoderamiento de su comunicación inteligente sobre la base de la autenticidad. Todo el mundo se dará cuenta de que lleva el sello fino de la originalidad y sabrán que usted es 100% usted mismo. O sea, el mejor. Eso es ¡Power people! ¡Conectémonos!

* Cortesía de Sonia González. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.