Cuando Casper, la compañía emergente de colchones basada en Nueva York, decidió recolectar fondos, no conversó solamente con firmas de inversiones de riesgo. En lugar de esto, creó un consorcio que incluyó inversionistas ángel como Ashton Kutcher, Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, y el cantante de Maroon 5, Adam Levine.

No es sorpresa que tantas celebridades están comenzando a invertir en emprendimientos. Kutcher, un ángel prolífico, sabe que una inversión bien ejecutada en una compañía puede hacer que los cheques de regalías por Two and a Half Men se queden cortos.

La buena noticia es que no necesitas ser rico y famoso para convertirte en un inversionista ángel. Según el Center for Venture Research (Centro de Investigación de Inversiones) de la Universidad de New Hampshire, en 2014 más de 300,000 inversores ángeles aportaron más de $24 mil millones en emprendimientos. Las compañías a menudo permiten que los inversionistas participen con cifras tan bajas como $5,000 o $10,000. No obstante, antes de agarrar tu chequera, toma en cuenta que, cuando se trata de inversiones ángel, las probabilidades están en tu contra. Según un estudio realizado por el prof. Shikhar Ghosh en la Escuela de Negocios de Harvard, un 75% de estos emprendimientos no entregan los resultados prometidos a sus inversionistas.

Si estás considerando hacer una inversión en etapa inicial, debes evaluar rigurosamente la decisión. De lo contrario, pudiera ser tentador invertir en proyectos por las razones equivocadas, incluyendo: por vínculos personales, aburrimiento en la oficina, o ganas de formar parte en una compañía para alimentar tu ego, en vez de tu cuenta bancaria.

Entonces, ¿cómo haces inversiones inteligentes? A lo largo de mi carrera, he invertido en más de 20 negocios y analizado muchos más, desde emprendimientos basados en Silicon Valley, hasta firmas grandes y ya establecidas en los EE.UU., América Latina, y Asia. Con el tiempo, aprendí que no importa dónde esté ubicada una compañía, qué hace o dónde se encuentra en su ciclo de crecimiento, decidir si invertir o no se reduce a contestar tres preguntas claves; las dos primeras no debería sorprenderte si has explorado el camino de la inversión anteriormente.

  • ¿El negocio es atractivo? ¿Está posicionado hacia el éxito? ¿Opera en una industria atractiva?
  • ¿Son tus socios, desde los inversionistas hasta los gerentes, competentes y éticos? ¿Son las personas correctas para llevar a cabo el trabajo?
  • El tercer punto, sin embargo, no es tan estándar, pero me ha salvado en múltiples ocasiones a lo largo de mi carrera: ¿Puedes contribuir al éxito de la empresa para incrementar personalmente el valor de tu inversión?

Básicamente, si no puedes ofrecer ideas significativas o presentar la empresa ante un cliente, posible empleado clave o inversionista, entonces no conoces la compañía, industria o equipo lo suficientemente bien como para apostar exitosamente en él. En ese caso, no eres más que una fuente de dinero.

Este tercer punto está impulsado por el interés propio. Si no puedes ayudar al equipo, ¿qué tan seguro puedes estar de que ellos devolverán tus llamadas y velarán por tus mejores intereses? Los fundadores son personas muy ocupadas y pueden ser sorpresivamente olvidadizos. En algunos casos, una vez enviado tu cheque, quizás no sepas más nada de ellos hasta que la empresa sea vendida o liquidada. Si eres Ashton Kutcher o Tobey Maguire, puedes estar seguro de que los fundadores te mantendrán al día -incluso, puedes enviar a tu mánager a la oficina si no es así. Para los demás, ser un inversionista proactivo que realmente ejecute acciones te mantendrá comprometido e informado del progreso. También, te posicionará para invertir en proyectos futuros con el mismo grupo de personas.

Como un inversionista ángel, tu escenario soñado es el de financiar a un grupo de emprendedores talentosos a quienes puedes apoyar en cada proyecto que ejecuten a lo largo de sus carreras. De esa forma, te beneficiarás de la experiencia que ganen con cada nuevo negocio, lo que incrementa las probabilidades de un gran retorno en el futuro. Así que, aún si una inversión se vea muy sencilla desde el comienzo, te debes a ti mismo -y a tu cuenta bancaria- el tomar una decisión de inversión basada en los fundamentos y buscar la forma de causar un impacto. Esperemos que Hollywood tome esto en cuenta con sus inversiones.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.