“Todo lo que quiero es que seas feliz”  “Seré feliz si tú eres feliz” ¿Qué les parece estas frases? Lindas  ¿verdad?  Pensar en la felicidad del otro y creer que su felicidad nos hace felices, eso es lo que nos han enseñado ¡Cuidado! Aquí no nos hemos dado cuenta que es un trampa sin salida.

Regreso y repito las frases del principio: “todo lo que quiero es que seas feliz”  “seré feliz si tú eres feliz” ¿Lo han escuchado? ¿Lo han dicho? ¡Cientos de veces! Y por parte de las personas que más me aman y a quienes más amo! El gran problema de esta frase es que mi concepto de felicidad y mis formas de procurármela son muy diferentes a tu concepto de felicidad y tus formas de procurártela.

Porque ya tenemos claro que la felicidad depende de cada uno de nosotros ¿no?  Nadie puede hacernos felices y no podemos hacer feliz a nadie. Es tan personal como la huella digital, es responsabilidad únicamente de cada uno de nosotros.

“La felicidad también es dejar que cada uno se haga cargo de su propia felicidad”. Y es que al decir “Quiero que seas feliz”  generalmente lleva el mensaje subliminal que dice: “a mi manera”.    Es como si le dijéramos a la persona:  Yo seré feliz si tú eres feliz, pero ¡como yo digo!  Deseo que seas plenamente feliz como a mí me conviene que lo seas, según mis parámetros, mi punto de vista, mis experiencias. Si no, es mentira que seas feliz. Así no soy feliz yo.

Y esto no tiene nada que ver con que amemos o no a la persona. Generalmente es de quienes más amamos y nos aman, que escuchamos los peores consejos de felicidad ¿Qué pasaría si le “cediéramos” las decisiones de felicidad a esas personas que tanto nos aman?  Mi mamá seguramente cortaría con la relación que tengo, mi papá me inscribiría en otra carrera… cada uno tiene su propia versión de lo que es la felicidad.

Hazte cargo de tu felicidad y deja que los demás se hagan cargo de la suya, como ellos quieran experimentarla, sin endosos, sin culpas. Esto no quiere decir que te vuelvas insensible y ya no te importe los demás o que no te conmuevas cuando alguien tiene un problema o te dice que es infeliz. No. Es recordarte que tu propia felicidad no puede depender de si esa persona es feliz o no. Porque las decisiones para que esa persona sea feliz las tendrá que tomar en el tiempo que ella lo decida.

Y es que, amigos, lo que sucede es que realmente vamos por la vida buscando nuestra felicidad y creemos que haciendo que todo el mundo actúe, piense, haga o diga lo que nosotros queremos ¿Podremos ser felices? Claro que no. Estoy tan pendiente de tu vida, que me olvido de la mía y así nunca podré ser feliz.

¿Ven cómo es un círculo vicioso?  Busco mi felicidad y creo que está afuera. Se me olvida darme cuenta que esa felicidad que espero que el mundo, el destino, los demás, incluso Dios me construya no llegará si no me ocupo yo de estar presente en mi vida.

Deseo que seamos capaces en cada instante de darnos cuenta que podemos ser felices y que esa felicidad no depende de nada ni de nadie. Deseo que seamos felices auténticamente y me parece que la felicidad no es un estado de euforia y carcajadas únicamente. La felicidad es un estado de paz interior donde nada es necesario afuera, porque el todo está aquí adentro.

@TutiFurlan

GQI-TutiFurlan

* Cortesía de Iniciativa T. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.