Hablar hoy día del bienestar es adentrarnos a un mundo novedoso desde el punto de vista empresarial, pero impactante cuando entendemos el efecto positivo que puede tener en nuestras organizaciones. Y más allá de hablar de la psicología positiva, es importante detenernos, así sea un instante, para ver de qué manera podemos hablar del tema del bienestar en nuestras empresas.

Para que una empresa sea exitosa requiere de muchos elementos que le permitan serlo: verdaderos valores y principios, una visión que genere compromiso, una atención de calidad a sus clientes, excelencia en sus productos y servicios y un equipo de trabajo comprometido. Esto se puede traducir en lo que es la filosofía del trabajo que, como escribió un amigo recientemente, “estoy seguro, subyace en la cultura de todas las empresas exitosas, al menos de manera intuitiva.”

El tema del bienestar corporativo, por ende, parte de la base de generar – y de manera continua – bienestar en nuestros trabajadores. De allí que en estos tiempos complejos en los que vivimos, debemos entender que el bienestar integral de nuestros colaboradores y empresas es fundamental para el bienestar de la sociedad. Debemos verlo entonces como algo compuesto de diferentes elementos, que incluye la nutrición y la educación, el apoyo social y los valores, así como generar una estrecha comunicación entre los trabajadores creando mejores espacios de interacción e integración que nos permitan incidir positivamente en su ambiente.

El éxito de una empresa depende del compromiso de sus empleados, las alianzas con sus proveedores y el cuidado a sus clientes. Todo ello se basa en la confianza y en siempre hacer las cosas de una mejor manera. La productividad por ende se genera desde adentro de la empresa. Eso incluye desde buenos procesos, un mayor esfuerzo, una mejor comunicación y en el tener las metas que nos permitan alcanzar la estrategia basada en valores. Ello genera una gran responsabilidad entre todos y una necesidad de enfocarnos en lo humano dentro de nuestras organizaciones. Y al hacerlo de la manera correcta, influimos de una manera positiva en la cultura organizacional que deseamos generar. Eso es en parte lo que conforma además la filosofía del bienestar.

Incluso en épocas de incertidumbre, debemos pensar en positivo y eso incluye enfocarnos en el bienestar de nuestra gente. Esto será parte indispensable para el futuro de las organizaciones, para reinventarlas en cualquiera de sus etapas y más aún en momentos de grandes cambios. Con ello generaremos el bienestar necesario para alcanzar el desarrollo y el potencial de quienes comparten con nosotros el futuro y el compromiso de hacerlo cada vez mejor.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.