La vemos fresca y sensual decorando una ensalada de tomates estilo caprese o un plato de pasta y seguro piensas que nació en Italia. Pero esta afrodisíaca hierba era símbolo de enamorados para los romanos, es original de la India. Hay más de 100 variedades de basil, como se le conoce en inglés. Se usa en la cocina de Grecia, en la Provenza francesa, en Vietnam, Tailandia, y es vista muy frecuente, en platos de Argentina y Perú, por su gran influencia italiana.

Cómprala fresca. Pero, cuidado que es frágil, así que córtala con mucha delicadeza o sirve sus hojas enteras. Agrégala al final de la receta para que no se marchite ni pierda su brillante color verde, encantador aroma y sabor. Conviértela en un aderezo o salsa mezclándola con aceite de oliva, ajo, sal y pimienta. Mézclala con leche, espinaca, queso fresco, ajo, sal y pimienta para servirla como salsa de la pasta o la proteína. O llévala a una salsa pesto cremosa con la ayuda de un poco de queso crema. En una una ensalada, arroz o risotto, salteado, guiso, salsa de tomates, pico de gallo de maíz y tomate y hasta con pescado, camarones y postres casa bien.

Se dice que es está repleta de antioxidantes, que es antibacteriana, antiinflamatoria y que ayuda con problemas intestinales, con el insomnio y hasta para mantener el buen humor.

Cultívala y siempre la tendrás sexy en tu cocina y si nos hace reír mejor todavía.

* Cortesía de Doreen Colondres La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.