Sueños, ideas, pensamientos, metas, de manera continua, todos los días. ¿Que son ellos? Son nuestra manera de visualizar las cosas de una manera innovadora con la finalidad de convertirlos en realidad. Una realidad quizás diferente a la que anticipamos, pero de la misma manera es la vida que vivimos. Nuestras vidas y por ende nuestros sueños, son el resultado de una visión de algo mejor, de un punto en el camino donde nos vemos de una manera diferente.

Y, ¿qué son los sueños? No son más que eso que nos viene desde lo más profundo de nuestro ser y que nos permite visualizar lo que en realidad queremos alcanzar. No les hablo de los sueños que tenemos cuando dormimos sino más bien, como hemos dicho en otras oportunidades, de esos sueños que nos vienen a la mente cuando despiertos. Y esos son los sueños de toda esa gente que vamos conociendo en el transitar de nuestras vidas. Son quienes nos motivan, los que ilusionan, los que nos inspiran y quienes además, lo hacen de manera continua.

A lo largo de esas vidas que en lo cotidiano van sucediendo, es que conocemos a gente maravillosa. Conocemos a los panaderos y a los estudiantes; a mesoneros e ingenieros; a maestros y profesionales; a emprendedores y también a los soñadores. Conocí en una oportunidad a una persona quien quiso cambiar el mundo para los hijos de los refugiados a través de la educación; trabajé en otro momento con profesoras cuya misión es enseñar valores. Tuve la maravillosa oportunidad de darles clase a indígenas al sur de México y a estudiantes de muy bajos recursos en el centro de Venezuela. Todos ellos tenían una misma característica: querían cambiar su presente y llegar a tener un futuro mejor. Les pido por favor que se den cuenta que no digo que ellos iban a tratar de tener un futuro mejor. Ellos no van a tratar; ellos van a tener un futuro diferente y en la mayoría de los casos, uno mejor simplemente por estar decididos a hacerlo y por algo tan simple como lo es el tomar acción.

Y de esa manera fuimos creciendo los hijos de las siguientes generaciones, de los inmigrantes, de quienes cambiaron el curso de la historia, así haya sido tan solo para su familia inmediata. Crecimos decididos a tomar acción.

En estos días un poco complejos en los que vivimos en algunos de los países de nuestra Hispano América, siempre escuchamos voces de vital importancia para ese futuro que queremos construir. Quizás no lo vemos o no lo sentimos a diario, pero ello no nos debe detener en ningún momento de nuestras vidas; no debemos permitirnos dejar de soñar.

Nuestras conversaciones nos dejan entrever que nuestra misión debe ser mejorar nuestro entorno, nuestras empresas, nuestras vidas. Es por ello que siempre debemos darnos cuenta de quienes somos, de lo que sentimos y de lo que soñamos. Y al final del día serán esos, nuestros sueños, los que determinarán el curso de nuestras vidas. Vidas vividas en momentos diferentes que nos dicen que sigamos adelante, siempre. Que de verdad no importa lo que nos pase o que tan mala sea la situación por la que atravesamos. Podemos estar temerosos, podemos sentirnos inseguros. Pero nuestros sueños siempre estarán allí presentes para definir nuestro rumbo y nuestro camino.

Hagamos que esos sueños que inspiran nuestras vidas, den paso a mejores días por venir donde siempre con ánimo y determinación seguiremos adelante, labrando los sueños que nos permitan alcanzar todo lo que nos propongamos.

GQI-LuisVGarcia

* Cortesía de Luis Vicente García La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.