Me interesé en suplementos de Vitamina D3, debido a que personas de la tercera edad sufren con frecuencia fracturas de cadera y fémur, las cuales son difíciles de superar. Son debilitantes y producen serias limitaciones funcionales, incluyendo incapacidad y dependencia de los familiares que los cuidan. Desde el punto de vista emocional, esto origina muchos sentimientos encontrados y negativos en los que la sufren. Ejemplo: “Soy una carga para mis hijos, ya no sirvo para nada, vuelvo a convertirme en un niño que debe ser llevado al baño, etc.”

En las investigaciones realizadas encontré que estas personas tenían niveles muy bajos de Vitamina D3, a pesar de que tomaban suplementos de Vitamina D.

¿Cuál es la diferencia entre vitamina D y vitamina D3?

Cuando ingerimos Vitamina D por vía oral, ésta viaja por el torrente sanguíneo y llega al riñón. Ahí se convierte en Vitamina D2 y luego se sintetiza en la piel cuando nos exponemos a la luz solar, convirtiéndose en Vitamina D3, que es la utilizada por el cuerpo.

La exposición al sol de unos 30 minutos, tres o cuatro días a la semana, garantiza la conversión de Vitamina D2 en Vitamina D3. Por tanto, si se ingiere suficiente cantidad de Vitamina D, y hacemos lo recomendado anteriormente, tendremos niveles adecuados de Vitamina D3, pero esto es casi imposible de lograr con nuestro estilo de vida actual.

Hay evidencia de la existencia de la Vitamina D a lo largo de la evolución humana. Se ha demostrado que un fitoplacton de la especie Emiliani huxleii, el cual ha existido en los océanos desde hace más de 750 millones de años, tiene la capacidad de producir vitamina D3 cuando se expone a la luz solar.

La D3 es una vitamina liposoluble esencial para mantener el equilibrio mineral del cuerpo y participa en el mantenimiento de los niveles de calcio y de fósforo, absorbidos por el intestino y su fijación en los huesos. Además, desempeña un papel muy importante en el mantenimiento de los músculos.

Los investigadores estiman que el 50% de la población general está en riesgo de padecer deficiencia de Vitamina D3.

ALIMENTOS QUE CONTIENEN VITAMINA D:

  • Pescado azul
  • Aceite de hígado de pescado
  • Yema de huevo
  • Leche
  • Productos lácteos
  • Champiñones

Lamentablemente, tendríamos que ingerir tal cantidad de estos alimentos para obtener la dosis necesaria de esta vitamina que es casi imposible de lograr. Por tanto, es indispensable tomar suplementos de Vitamina D3.

Las personas de tez oscura tienen mayor riesgo de sufrir deficiencia de Vitamina D3, pues necesitan exponerse al sol 10 veces más para producir la misma cantidad que una persona de piel clara.

SÍNTOMAS DE DEFICIENCIA DE VITAMINA D3

Los síntomas de deficiencia de Vitamina D3 son usualmente vagos y pueden incluir cansancio, dolores generalizados y debilidad. Algunas personas no presentan ningún síntoma, pero si la deficiencia es severa, se quejan de dolores persistentes y/o punzantes en los huesos y en las articulaciones y sudor en la cabeza.

ENFERMEDADES ASOCIADAS AL DÉFICIT DE VITAMINA D3

Raquitismo: Se caracteriza por anormalidades estructurales de los huesos largos, asociadas con dolor y pérdida muscular
Osteomalacia: Se presenta en los adultos y se caracteriza por el reblandecimiento de los huesos, lo que puede llevar a fracturas por trauma así sean leves en los huesos largos y la columna vertebral
Osteoporosis: Es una enfermedad degenerativa que aparece con la edad y que produce la pérdida de densidad ósea, lo cual es responsable de fracturas espontáneas en los huesos.

BENEFICIOS DE LA VITAMINA D3

  • Juega un rol importante en la construcción de huesos permitiendo que el calcio sea fijado en ellos ayudando así a mantenerlos fuertes
  • Contribuye a evitar el dolor causado por la artritis y la osteoporosis
  • Fortalece el sistema inmunológico, ayudando a proteger el organismo de virus como la influenza y reduciendo el riesgo de contraer gripes
  • Disminuye el riesgo de desarrollar 17 tipos diferentes de cáncer, incluidos el de colon, mama, próstata, ovarios, esófago, riñones y vejiga
  • Mejora el asma y las alergias en los niños
  • Mejora la agilidad mental, especialmente en los adultos mayores
  • Mejora la dermatitis atópica y la psoriasis
  • Mejora los síntomas de la fibromialgia

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.