Usando Instagram para divertirme e interactuar con gente maravillosa, me he dado cuenta de algo que también he notado en mis estudios de liderazgo.

Si utilizas Instagram, ¿quiénes son los primeros que te dan “Like”? Seguramente la respuesta, al igual que nos pasa a todos, será: los familiares y amigos más cercanos. Y tiene que ser así. Te quieren. Apuestan por ti.

Posteriormente se van agregando quienes trabajan contigo o tienen alguna vinculación temática o gremial. En el siguiente círculo, los que sienten que los representas, piensan como tú o se identifican. Aquí el amor es más genuino e incondicional y la responsabilidad mayor, porque encontraron en ti algo que saca lo mejor de ellos.

Para la red social es perfecto y funciona maravillosamente bien, porque allí compartimos, desde el amor y la espontaneidad, imágenes y emociones. Pero cuando alguien asume o quiere asumir una posición de liderazgo, las posturas y actitudes adecuadas pueden ser otras.

Pudiéramos preguntarnos: ¿Dónde estaría una verdadera oportunidad de consolidación y crecimiento del liderazgo?

Pueden encontrarse muchísimos líderes que se quedan hipnotizados, encantados y emocionadísimos con la gente que les da “Like” en su quehacer cotidiano, decisiones, pensamientos, formas de ser y hacer. Sin darse cuenta de que, probablemente, provienen de sus círculos más cercanos. Estos resultan muy valiosos, pero en ellos no encontramos la posibilidad máxima de crecimiento personal, o como líder.

El ego es muy sensible a esos primeros círculos. Nos regodeamos en quienes nos alaban y permanecemos con la misma narrativa y forma de actuar, para no perder el entusiasmo que nos insuflan todos los días. Pero la verdadera oportunidad de máximo crecimiento está en expandirse, en crecer uno primero. Esto ocurre cuando enfocamos las fuerzas en aquellos que piensan distinto o que tienen algo distinto que decir.

La gran oportunidad del líder está en comprender qué hay detrás del silencio. En la falta del “Like” es donde se oculta un potencial de impacto mayor, extenso, profundo e inclusivo. Un padre o madre con sus hijos, un líder político con quien difiere, un alto ejecutivo o ejecutiva de una corporación… Son personas que ejercen liderazgo con seres humanos, sus mejores espejos para mejorar. El silencio es lo más escandaloso para quien esté dispuesto a escuchar.

La diversidad de puntos de vista es la que enriquece y nutre un liderazgo efectivo. Escuché a una profesora de estrategia decir: “Si quieres descubrir dónde está tu mayor oportunidad, invierte en tu peor pesadilla”.

Crecer es lo más duro y da mucho miedo. Pero lo inherente al liderazgo efectivo es la valentía a enfrentarte contigo mismo todos los días, sabiendo que aún te queda mucho por aprender. Y sabiendo que hay muchos maestros, allá afuera, esperando por enseñarte lo pequeño que eres y lo grande que puedes llegar a ser.

* Este artículo se publica por cortesía de Maickel Melamed. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.